La Copa del Mundo ya conoce a su primer finalista. Como era de esperarse en la previa táctica, el seleccionado conducido por Luis De La Fuente se adueñó del balón desde los minutos iniciales en Dallas y buscó controlar el ritmo del partido mediante la tenencia asociativa. Por su parte, la escuadra subcampeona del mundo necesitaba de apenas dos o tres pases verticales para aproximarse con riesgo al área rival, aunque la diferencia más notoria radicaba en la intensidad de la presión tras cada pérdida de pelota.




