
Vecinos del barrio San Francisco afirmaron que una dirigente local tomó las instalaciones comunitarias para uso personal, instaló a su hijo con perros pitbull y abandonó la asistencia social.
El centro vecinal del barrio San Francisco, construido tras años de esfuerzo por la fundadora Nélida Hilda de Pelanda, se encuentra usurpado desde el año 2022 por la expresidenta de la comisión Silvia Liliana Samana. Según denunciaron los residentes, el inmueble dejó de prestar servicios a la comunidad para ser transformado en un hospedaje particular habitado por el hijo de la dirigente.
Marcela, una de las vecinas afectadas, relató el estado en el que hallaron la institución tras ingresar al lugar: Vimos que ya no cumplía el rol de centro vecinal; era una vivienda tipo alojamiento, con paredes pintadas de rojo, cama de dos plazas, televisor y ventilador».
Intimidación, abandono y mercadería vencida
Para evitar reclamos y bloquear el acceso a las instalaciones, la supuesta usurpadora colocó dos perros pitbull en el ingreso e instaló a su familiar en el lugar. A la par del bloqueo físico, los vecinos señalaron graves irregularidades en el manejo de recursos sociales y de asistencia que permanecían acumulados en el inmueble. Una de las entrevistadas aseguró que al intentar recuperar el sitio hallaron «pañales de PAMI, sillas de ruedas amontonadas y rotas, además de mercadería con gorgojos que le daba a los viejitos», dejando desamparados a los adultos mayores y niños del barrio.
Vínculos políticos y falta de respuestas oficiales
La comunidad sostiene que la permanencia de Samana se sostiene por sus nexos políticos con figuras provinciales y municipales, entre ellos el exintendente Germán Alfaro y el actual titular del Ente de Turismo, Domingo Amaya. Pese a que los habitantes cuentan con toda la documentación legal, la personería jurídica y las actas del centro, las gestiones iniciadas no han prosperado. «Hablamos con muchos políticos para recuperar la institución y el inmueble, pero hasta el momento no tenemos respuesta afirmativa de ninguno«, lamentó Marcela ante la inacción oficial.
Talleres en la calle y el reclamo por la restitución
Debido al cierre definitivo del edificio, las capacitaciones y actividades recreativas para los jóvenes deben realizarse a la intemperie en la vía pública. Los vecinos reclaman que se restituyan las llaves para habilitar nuevamente los talleres de primaria, la atención a jubilados y el espacio social comunitario. Marcela concluyó con un pedido explícito hacia la dirigente: «Queremos saber cuál es el motivo de que ella no nos quiere devolver a los vecinos el centro vecinal«, exigiendo la pronta intervención de las autoridades para recuperar su patrimonio histórico.



