Políticos millonarios refriegan su fortuna a un pueblo empobrecido (video).

La viralización de un video en el que se observa al legislador tucumano Gerónimo Vargas Aignasse en una mansión de características multimillonarias volvió a encender la indignación social en Tucumán. En las imágenes, que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales, se lo ve en un ambiente de extremo lujo, rodeado de comodidades, exhibiendo una realidad que contrasta brutalmente con la pobreza, el hambre y la desesperanza que golpean a miles de familias tucumanas.

Frente a esa escena, el abogado Alfredo Aydar, activista solidario y reconocido por su lucha contra la corrupción política y judicial, fue contundente en su análisis: “EL DIVORCIO DE LA CLASE POLÍTICA CON LA SOCIEDAD YA ES MÁS QUE EVIDENTE”.

Para Aydar, el video no representa solamente una muestra individual de ostentación, sino una postal mucho más profunda: la de una dirigencia que, según su mirada, dejó de vivir como parte del pueblo para comportarse como una casta superior, desconectada de la realidad cotidiana de la ciudadanía.

“CADA VEZ CREEN SER UNA CASTA SUPERIOR AL RESTO DE LA CIUDADANÍA. NO VIVEN NI CONOCEN LA REALIDAD”, remarcó el abogado, al cuestionar la distancia cada vez más grande entre los funcionarios que acumulan poder, cargos y privilegios, y una sociedad que enfrenta salarios destruidos, necesidades básicas insatisfechas y un deterioro social alarmante.

Aydar también apuntó contra lo que considera una utilización política de la ayuda social. Según su opinión, muchos dirigentes se acercan a comedores, barrios humildes o familias necesitadas únicamente para mostrarse ante las cámaras, hacer campaña o fabricar una imagen humanitaria que no se condice con sus verdaderas prácticas.

“CUANDO VAN A AYUDAR A ALGÚN COMEDOR, LO HACEN CON EL SOLO FIN DE IR A PASEAR, HACER POLÍTICA O MOSTRARSE LUEGO EN REDES SOCIALES O EN NOTAS PERIODÍSTICAS, COMO SI FUERAN PERSONAS HUMANITARIAS. MUY ALEJADO DE LA REALIDAD”

El abogado ubicó el caso de Vargas Aignasse dentro de un fenómeno más amplio que, según afirma, atraviesa a toda la provincia: una clase política que vive en mansiones, maneja estructuras millonarias y conserva privilegios durante décadas, mientras Tucumán se hunde en una crisis social, económica y estructural.

En ese sentido, Aydar fue categórico: “ESTA CASTA POLÍTICA QUE AFECTA A TUCUMÁN Y QUE HUNDIÓ A LA PROVINCIA EN LA CRISIS SOCIAL, ECONÓMICA Y ESTRUCTURAL QUE PADECE, PUEDE VERSE A LO LARGO Y A LO ANCHO DEL TERRITORIO. INTENDENTES, EXINTENDENTES, LEGISLADORES, EXLEGISLADORES Y FUNCIONARIOS VIVEN MEJOR QUE JEQUES ÁRABES, EN MANSIONES IMPRESIONANTES, MIENTRAS TUCUMÁN ESTÁ TOTAL Y ABSOLUTAMENTE DESTRUIDA, CON UNA POBLACIÓN ALTAMENTE EMPOBRECIDA”.

La frase que Aydar eligió para sintetizar su postura fue una referencia histórica: “LA ÚNICA VERDAD ES LA REALIDAD”, expresión atribuida al general Juan Domingo Perón, quien a su vez parafraseaba una idea aristotélica. Y, según Aydar, la realidad tucumana muestra una desigualdad imposible de ocultar: políticos enriquecidos, instituciones paralizadas, una Justicia que no investiga al poder y una sociedad que muchas veces calla por miedo.

Para el abogado, el problema central no es solamente la exhibición de una mansión o de objetos de lujo, sino la impunidad con la que ciertos sectores del poder político parecen moverse desde hace años. Aydar cuestionó que existan fortunas difíciles de explicar, patrimonios que crecen durante décadas de función pública y dirigentes que parecen no rendir cuentas ante nadie.

“VEMOS POLÍTICOS QUE NO SON INVESTIGADOS POR LA JUSTICIA, UNA JUSTICIA TOTALMENTE SOMETIDA Y ASUSTADA ANTE ESE PODER POLÍTICO, UNA SOCIEDAD QUE TIENE MIEDO DE DENUNCIAR Y LA EVIDENCIA DE UNA FORTUNA INCALCULABLE QUE ESTOS POLÍTICOS DESCARADOS LE MUESTRAN EN LA CARA A LA SOCIEDAD, BURLÁNDOSE DE ELLA”, expresó.

La situación se vuelve aún más sensible cuando el contraste se coloca frente a los sectores más vulnerables. Mientras algunos dirigentes muestran propiedades de lujo, miles de niños tucumanos enfrentan hambre, abandono y falta de oportunidades. Para Aydar, esa imagen representa una herida moral en una provincia que no puede seguir tolerando tanta desigualdad.

El abogado también recordó que en lugares como Lamadrid, donde muchas familias padecieron graves necesidades, la asistencia solidaria no llegó desde la comodidad de la política tradicional, sino desde la acción directa de personas y equipos que estuvieron en el territorio. En ese sentido, comparó la ostentación de ciertos dirigentes con la labor solidaria concreta que, según remarcó, él mismo equipo periodístico de La Pluma Viral, realizaron junto a familias afectadas.

Por eso, la pregunta que deja flotando Aydar es tan simple como contundente: si algunos políticos pueden mostrarse cocinando en mansiones y exhibiendo lujos,

¿Por qué no se los ve con la misma energía cocinando para los niños que pasan hambre o que lo perdieron todo?

La indignación social no parece detenerse. El video viralizado se transformó en símbolo de algo más profundo: el hartazgo de una sociedad que observa cómo una parte de la dirigencia vive en abundancia, mientras el pueblo carga con la pobreza, la inseguridad, los servicios colapsados, las obras inconclusas y un Estado que muchas veces parece estar más cerca de proteger privilegios que de resolver necesidades.

Aydar cerró su análisis con una advertencia firme: “REALMENTE ES UNA SITUACIÓN QUE EN ALGÚN MOMENTO DEBE EXPLOTAR O TERMINAR, PORQUE NO SE SOPORTA MÁS TANTÍSIMA INJUSTICIA Y TANTÍSIMA IMPUNIDAD”.

En Tucumán, la postal es cada vez más difícil de maquillar.

De un lado, políticos millonarios que muestran mansiones, lujos y fortunas. Del otro, un pueblo empobrecido que mira con dolor cómo se destruye su presente y se condiciona el futuro de sus hijos.

Y entre ambas realidades, una pregunta que crece en la calle:

¿Hasta cuándo la política tucumana seguirá viviendo como realeza mientras el pueblo sobrevive como puede?