
Redacción de La Pluma Viral.
Mientras el fenómeno de El Niño amenaza con volver a poner a prueba a todas las localidades de la provincia de Tucumán, el municipio de Graneros apuesta todas sus fichas a las luces, el escenario y los artistas del festival “Graneros Canta al País”.
¿Qué canta Graneros mientras sus problemas siguen sin respuesta?
La imagen promocional es perfecta: artistas, escenario, fiesta, entrada gratuita y dirigentes sonrientes. Todo parece maravilloso.

Pero afuera del afiche está la otra Graneros.
La de los vecinos que necesitan respuestas. La de las localidades que no pueden darse el lujo de esperar a que una inundación vuelva a demostrar las falencias de prevención e infraestructura. La de una comunidad que necesita gestión todos los días y no solamente cuando llegan las cámaras, los micrófonos y los festivales.

Y mientras tanto, la Intendenta Raquel Graneros queda en el centro de la escena política después de denunciar ante la PROCELAC una situación que deberá ser investigada y esclarecida por los organismos correspondientes.
Pero hay algo que no puede esconderse detrás de un escenario: una denuncia no gobierna, un festival tampoco. Gobierna la gestión.
Y ahí es donde aparecen las preguntas incómodas.
¿Por qué tanta energía para organizar un festival y tan poca atención pública sobre los problemas estructurales que afectan a los vecinos?
¿Por qué el municipio parece tener tiempo y capacidad para montar un espectáculo, pero la sociedad debe esperar respuestas frente a los problemas que realmente importan?

¿Dónde está la gestión cuando no hay escenario?
Porque resulta demasiado fácil inaugurar una fiesta, sacarse fotografías, repartir sonrisas y presentar una agenda de artistas.
Lo difícil es estar cuando llueve.
Lo difícil es prevenir.
Lo difícil es resolver.
Lo difícil es explicar.
Lo difícil es hacerse cargo.
El “Graneros Canta al País” puede ser un evento legítimo y los vecinos tienen derecho a disfrutarlo. Pero ninguna fiesta debería convertirse en una cortina de humo para evitar discutir la realidad.
Graneros no necesita solamente una intendenta que organice festivales. Necesita una intendenta que pueda responder por la gestión.

Porque cuando el fenómeno climático vuelva a golpear, las guitarras no van a detener el agua.
Los artistas no van a reparar los caminos.
Los escenarios no van a solucionar la infraestructura.
Y los aplausos no van a resolver los problemas de los vecinos.
El agua no entiende de discursos ni de festivales.
Por eso, mientras desde el municipio preparan el gran espectáculo, la pregunta queda flotando:
¿“Graneros Canta al País” o Graneros intenta tapar con circo una realidad que ya no puede esconder?
Porque pan y circo fue siempre una fórmula para distraer a los pueblos.
Y en Graneros, viendo el afiche, pan no se ve demasiado. Circo, definitivamente, sobra.




