
Redacción Central de La Pluma viral. 00.47 horas 20 de agosto
Mientras los tucumanos hacen malabares para llegar a fin de mes, la política parece atrapada en otro universo: el de las cámaras, los videos y el permanente “frameo” de imagen.
Manzur y Jaldo aparecen nuevamente en escena, construyendo gestos, reuniones y fotografías que buscan transmitir cercanía, liderazgo y poder. Pero detrás de esa puesta en escena hay una pregunta que incomoda:
¿Quién le está frameando el aura a quién?
Catalán y Campero filman videos. Los dirigentes se muestran. Las cámaras registran. Las redes amplifican. Y entre tanta producción de imagen, el problema real sigue afuera del encuadre.
Porque mientras algunos se preocupan por cómo salir en el próximo video, miles de tucumanos se preguntan cómo pagar la luz, cómo llenar el changuito y cómo llegar al día 15.
La política tucumana parece haber descubierto una nueva especialidad: el marketing permanente. Una cámara por aquí, una sonrisa por allá, una reunión cuidadosamente registrada y otra publicación para demostrar que todo está bajo control.
Pero la realidad no se filma.
La realidad se siente cuando llega una factura de luz que no se puede pagar. Cuando el sueldo desaparece antes de mitad de mes. Cuando una familia tiene que elegir entre comprar alimentos o afrontar una deuda.
Entonces aparece la contradicción: mucho frame, poca solución.
Manzur y Jaldo siguen jugando su propio partido de posicionamiento político. Campero y Catalán también construyen su relato audiovisual. Todos parecen entender perfectamente el valor de una cámara.
¿Quién trabaja para quién? ¿Quién le construye la imagen a quién? ¿Quién le framea el aura a quién?
Porque si la política necesita tantas cámaras para demostrar que está cerca de la gente, quizás el problema sea que hace demasiado tiempo dejó de mirar la realidad sin filtro.
Tucumán no necesita más escenografía política.
Necesita respuestas.
Y mientras ellos siguen frameando el aura, los tucumanos siguen haciendo cuentas para llegar a fin de mes.



