Las lluvias pondrán a prueba al ministro Nazur.

En Tucumán, el período de mayor atención coincidiría con la temporada naturalmente cálida y lluviosa. Entre octubre y noviembre podrían aumentar las condiciones favorables para tormentas intensas, con abundante agua en períodos cortos, actividad eléctrica, fuertes ráfagas y eventualmente granizo.

Redacción de La Pluma Viral.

El fenómeno climático que se aproxima no será una cuestión de discursos: será el agua la que determine si las obras ejecutadas en Tucumán están realmente preparadas para soportar lluvias extremas.

El ministro Obras, Infraestructura y Transporte Público Ing. Marcelo Augusto Nazur, tendrá, por delante una de las pruebas más importantes de su gestión. La temporada de lluvias pondrá bajo la lupa la capacidad de las obras hidráulicas, viales y de infraestructura ejecutadas si es que se llevó a cabo en todo el territorio provincial.

Y esta vez no habrá presentación, conferencia de prensa ni explicación técnica que pueda esconder los resultados. Cuando llegue el agua, hablarán los desagües, los canales, los puentes, las rutas y las defensas.

En la ciudad de Graneros, en las inundaciones del mes de enero del 2026.

Tucumán ya conoce demasiado bien las consecuencias de las precipitaciones extraordinarias. Durante 2026, distintas localidades sufrieron inundaciones y anegamientos, mientras que en algunas zonas las lluvias superaron los 200 milímetros. En Lamadrid, el desborde del río Marapa obligó a evacuar familias y generó una emergencia de enorme magnitud.

Inundaciones en la localidad de Lamadrid.

¿Está Tucumán realmente preparado para lo que viene?

Desde el Gobierno provincial se ha destacado la inversión en infraestructura y la ejecución de obras con recursos propios. El propio Nazur afirmó ante el Congreso que Tucumán destinó cerca de 300 millones de dólares a infraestructura entre 2024 y 2026.

Ahora llegó el momento de demostrar que esa inversión se traduce en infraestructura capaz de resistir.

Porque una obra pública no se mide solamente por su inauguración, por una fotografía o por un acto político. Se mide cuando funciona bajo presión.

Si llueve durante horas, si los ríos aumentan su caudal, si los canales reciben enormes volúmenes de agua y si las calles comienzan a convertirse en verdaderos ríos, allí aparecerá la verdadera evaluación de la gestión de Obras Públicas.

El antecedente inmediato obliga a no minimizar el problema. En marzo, el Gobierno tuvo que intervenir sectores de la ruta nacional 157 para acelerar el drenaje del agua acumulada en Lamadrid.

El ministro de obras pública prometiendo obras que terminarías con las inundaciones en Lamadrid.

Y mientras desde el oficialismo se habla de planificación, inversión y obras estratégicas, también existen voces críticas que cuestionan la falta histórica de infraestructura hídrica de gran escala en Tucumán. Incluso durante una sesión legislativa se planteó que la provincia arrastra décadas sin grandes obras destinadas a resolver estructuralmente sus problemas de inundaciones.

El Niño no entiende de política. El agua tampoco.

Por eso, la próxima temporada de lluvias será mucho más que un fenómeno meteorológico: será un examen para el Ministerio de Obras Públicas.

Nazur tendrá que demostrar que los anuncios se transformaron en soluciones concretas y que las obras soportarán la realidad de una provincia que cada año enfrenta episodios climáticos más complejos.

Si los canales funcionan, las rutas resisten, los desagües evacuan el agua y las localidades vulnerables permanecen protegidas, el Gobierno podrá exhibir resultados.

Pero si vuelve a aparecer el mismo escenario de calles inundadas, rutas cortadas, familias evacuadas y pueblos bajo el agua, entonces la discusión será inevitable:

¿Las grandes obras de Tucumán fueron realmente diseñadas para enfrentar las lluvias extremas o solamente para ser anunciadas?

Esta vez, la respuesta no la tendrá un funcionario frente a un micrófono. La tendrá el agua.

En Tucumán, el período de mayor atención coincidiría con la temporada naturalmente cálida y lluviosa. Entre octubre y noviembre podrían aumentar las condiciones favorables para tormentas intensas, con abundante agua en períodos cortos, actividad eléctrica, fuertes ráfagas y eventualmente granizo.

Cuáles podrían ser los efectos de un Súper Niño en Tucumán

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), una de las principales agencias científicas y meteorológicas del mundo, elevó al 95% la probabilidad de que la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial supere los 2 °C de anomalía entre octubre y diciembre de 2026, un nivel asociado a un evento de El Niño muy fuerte. La perspectiva abre un escenario de atención para la Argentina y, particularmente, para Tucumán: sus efectos podrían comenzar a manifestarse durante la primavera, alcanzar su período más sensible entre diciembre de 2026 y marzo de 2027 y prolongarse hasta abril o mayo.