
Por Redacción Central La Pluma Viral
La Pluma Viral acompaño a Arquímedes Carrizo en el marco de la presentación de su libro “El desafío tucumano y de las economías regionales en el siglo XXI”, (en el Hotel Hilton Garden Inn). El autor procura auscultar con rigor empírico la realidad económica de la provincia de Tucumán logrando una obra sobre la economía de Tucumán que no puede debe estar en toda biblioteca. Despoja el análisis de relatos coyunturales y centrado en los datos duros que arrojan las cuentas provinciales y sectoriales —coincidiendo con las reflexiones aportadas durante el evento por el ex Ministro de Economía Alfonso Prat-Gay sobre la imperiosa necesidad de previsibilidad institucional—, el diagnóstico que surge no es alentador: Tucumán atraviesa un proceso de estancamiento estructural profundo y prolongado.

El libro explica el estancamiento estructural del PBI y pérdida de convergencia en ingresos de Tucumán, en al menos los últimos 20 años.
Una década perdida sin crecimiento neto surge del análisis de la serie del Producto Bruto Interno (PBI) provincial, constatamos que el nivel de actividad registrado en 2024 es prácticamente equivalente al del año 2014. Esto significa que la economía tucumana acumula diez años de estancamiento neto. Si bien se observan amagues de recuperación parcial en el primer semestre de 2025, el nivel general se retrotrae a los valores de 2017, consolidando un ciclo recesivo o estancado de ocho años.
El indicador más alarmante es el ingreso medio por habitante.
Hoy, el PBI per cápita de Tucumán se ubica en niveles comparables a los del período 2006–2007. Esto implica un retroceso histórico de entre 18 y 20 años en la capacidad distributiva y de generación de riqueza por ciudadano.
Una brecha creciente con la Nación, es decir, en términos relativos, el PBI per cápita tucumano representa hoy menos de la mitad del promedio nacional (48,43%), situando a la provincia de manera sistemática en los estratos inferiores del ranking de ingresos de las jurisdicciones argentinas.

Erosión del peso económico relativo en el NOA
Históricamente, en 1980, Tucumán concentraba más del 40% del Producto Geográfico Bruto de la región del NOA, erigiéndose indiscutidamente como el motor dinámico del norte argentino.
En la actualidad, la provincia genera apenas el 21,5% de la producción total del NOA. A pesar de albergar aproximadamente al 3,8% de la población total del país, su aporte al PBI nacional en 2024 fue de tan solo el 1,85%.

Estancamiento exportador: Dentro del bloque regional, Tucumán se mantiene relegada desde hace más de 15 años en el 4º puesto del ranking de exportaciones, evidenciando una escasa diversificación y un menor dinamismo externo frente a otras provincias vecinas.

Hipertrofia estatal y asimetría en el mercado laboral
Entre 2003 y 2024, el gasto público consolidado experimentó una expansión real superior al 150%, mientras que la recaudación fiscal creció cerca de un 200%. Este incremento de los recursos fiscales no vino acompañado de un aumento en la productividad sistémica de la economía provincial.
Al contrastar la formalidad laboral entre el segundo trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2025, advertimos una caída del empleo privado registrado del 1,57% (equivalente a la pérdida de 2.853 puestos de trabajo). En contraparte, el empleo público se incrementó un 8,76% (11.914 nuevos cargos).
Como correlato de este proceso, hacia 2025 el empleo público pasó a representar el 45,2% del total del empleo registrado en la provincia, una proporción extraordinariamente alta que supera con creces la media nacional y denota una fuerte estatización de la estructura socioeconómica.

Degradación del entramado empresarial formal. Mortandad cercana a 1.713 empresas en aproximadamente 15 años.
Mortalidad empresaria: Entre 2010 y la primera mitad de 2025, la provincia registra una pérdida neta aproximada de 1.713 empresas. Esta contracción del sector privado formal responde de manera directa a la presión tributaria efectiva —con especial peso de los Ingresos Brutos y sus complejos regímenes de retención y percepción— y a severas distorsiones regulatorias que desalientan la inversión.

Depresión persistente del consumo interno
La precariedad de los ingresos reales se refleja con nitidez en los indicadores de consumo masivo. Las ventas en supermercados en términos reales sufrieron una caída drástica en la última década, registrando en 2024 un desplome del 48% en comparación con el pico alcanzado en 2013. Del mismo modo, los patentamientos de vehículos y motocicletas continúan operando muy por debajo de los máximos históricos de la década pasada (2017 y 2013, respectivamente).
En suma, el análisis técnico y el debate suscitado en torno a la obra nos enfrentan a un modelo económico provincial agotado.

Sin un reordenamiento institucional profundo, un sistema judicial que garantice reglas claras y seguridad jurídica —tal como advirtiera Prat-Gay— y una estrategia orientada a recuperar la competitividad privada, la brecha de desarrollo entre Tucumán y el resto del país continuará ampliándose de manera irreversible.



