«Río de caca» en Tucumán: vecinos hartos del abandono.

Vecinos de Perú y Padre Roque Correa aseguran que los derrames y pozos peligrosos se repiten desde hace más de cinco años.

Un grave problema cloacal mantiene en alerta a vecinos de la esquina de Perú y Padre Roque Correa, en San Miguel de Tucumán. Según los habitantes de la zona, los desbordes de líquidos cloacales se repiten desde hace más de cinco años pese a los reiterados reclamos realizados ante la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT).

Los residentes aseguran que las cuadrillas concurren ante las denuncias, pero el problema vuelve a aparecer poco después. Raúl, uno de los vecinos que afirma haber realizado más de 20 reclamos, sostuvo que la situación “hace 5 años seguro que viene así” y cuestionó que las soluciones sean solamente temporales.

Vecinos de Perú y Padre Roque Correa denuncian desbordes cloacales, pozos y falta de respuestas de la SAT.
Pozos y calles anegadas

El deterioro de la zona también genera preocupación por los pozos profundos y las tapas de cloaca faltantes. Ante el riesgo de caídas, los propios vecinos colocan ramas, maderas y neumáticos para advertir sobre los hundimientos.

“Te dan un número de seguimiento de la denuncia, pero se burlan”, cuestionó Raúl, quien reclamó una solución definitiva para el sector.

Los vecinos también advierten sobre residuos acumulados y cañerías dañadas que, según denuncian, provocan pérdidas de agua en las veredas.

“Que venga y se quede a vivir”

El malestar crece entre las familias que conviven diariamente con los derrames y el deterioro de las calles. Consultado sobre qué le pediría a Caponio, titular de la SAT, Raúl fue contundente: “Que venga él y se quede acá a vivir”.

Otro de los vecinos, Paliza, de 78 años, cuestionó el estado de las calles y reclamó respuestas frente al pago de las tarifas del servicio.

La problemática no es nueva en esa zona: existen antecedentes de reclamos por pérdidas de líquidos cloacales en la esquina de Perú y Padre Roque Correa, registrados públicamente años atrás.

Mientras tanto, los habitantes esperan que los reclamos se traduzcan en una solución definitiva y no en reparaciones temporales.