Pobreza, inflación y tarifazo: el bolsillo no aguanta.

Luz, gas, transporte, alquileres y otros servicios aumentaron por encima de la inflación durante el último año y presionan sobre el bolsillo.

Los servicios aumentaron por encima de la inflación durante el último año y volvieron a presionar sobre el bolsillo de los hogares argentinos.

Según los últimos datos del INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló una suba del 33,5% en los últimos 12 meses. Sin embargo, varios gastos habituales de las familias registraron incrementos muy superiores.

Las tarifas de los servicios subieron por encima de la inflación.
Los servicios que más aumentaron

En el Gran Buenos Aires, los gastos vinculados con vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentaron un 45,3% interanual.

Dentro de ese grupo, la electricidad, el gas y otros combustibles registraron una suba del 55,4%, más de 20 puntos por encima de la inflación general de la región.

Los alquileres también quedaron por encima del promedio. El alquiler de la vivienda aumentó 42,7% durante el período analizado.

Transporte: otro de los gastos que más pesan

El transporte acumuló un aumento del 38,6% en el Gran Buenos Aires.

El impacto fue todavía mayor en el transporte público, que subió 52,1% durante el último año. En tanto, los combustibles y lubricantes para vehículos de uso familiar aumentaron un 50%.

También registraron fuertes incrementos la educación, con una suba interanual del 41,8%, y los servicios de telefonía e internet, que aumentaron 38,6%.

Menos dinero disponible

La suba de estos gastos tiene un efecto directo sobre los ingresos familiares. Al tratarse de servicios necesarios y de consumo poco flexible, los hogares deben destinar una mayor parte de sus ingresos para cubrirlos.

Según un análisis de EconViews, los servicios públicos aumentaron casi 50% en los últimos 12 meses, frente al 33,5% de inflación general.

El resultado es una mayor presión sobre el presupuesto familiar y menos dinero disponible para otros consumos, ahorro o actividades recreativas.

Mientras la inflación general muestra una desaceleración, los aumentos de servicios mantienen una dinámica más elevada y continúan siendo uno de los principales desafíos para el bolsillo de las familias.