
La crisis desatada en la Escuela Marco Avellaneda por el abuso sexual de un niño de 7 años ya no solo afecta a las autoridades del establecimiento, sino que apunta directamente a la cúpula del Ministerio de Educación de Tucumán. Este jueves, mientras una multitud de padres esperaba respuestas oficiales en la puerta de la escuela, la ausencia de la ministra Susana Montaldo encendió una mecha que terminó en un pedido público de dimisión.
«La ausencia es una forma de respuesta»
A través de una carta abierta, escrita por el ciudadano Jorge Rocha, difundida en redes sociales y viralizadas en grupos de Whatsapp, los padres manifestaron su indignación ante lo que consideran una «falta de respeto» y una muestra de «desidia».
«Quien tenía que estar al frente, quien debía dar la cara y llevar respuestas, no estuvo»
reza el texto, cuestionando que Montaldo enviara intermediarios en lugar de presentarse personalmente ante la gravedad del hecho.
El escrito utiliza calificativos de alto voltaje, refiriéndose a la funcionaria como la «Faraona de la educación tucumana» y acusándola de tener una actitud «elitista» por no asistir a las escuelas de la periferia.
«No alcanza con enviar funcionarios. La máxima autoridad tiene la obligación de estar presente y hacerse cargo», sentenciaron los familiares.
El mensaje a Osvaldo Jaldo
El descargo no solo interpela a la ministra, sino que envía una señal directa al gobernador
Osvaldo Jaldo
. Los padres aseguran que el mandatario «debe tomar nota» de que la educación pública no puede estar en manos de alguien que «no está a la altura cuando más se la necesita».
Para la comunidad educativa, el silencio de la ministra en la reunión de hoy fue la gota que colmó el vaso de una gestión que ya venía siendo cuestionada por la falta de seguridad en los edificios escolares.
Reunión estéril
Aunque en la reunión de las 7:30 h estuvieron presentes directivos y representantes del gabinete psicopedagógico, los padres aseguran que no se llevaron soluciones concretas ni garantías para que sus hijos vuelvan a las aulas.
Mientras tanto la presión política sobre el área de Educación crece minuto a minuto en una provincia conmocionada por el difícil momento que le toca vivir a una familia tucumana.




