La unidad peronista bajo la sombra de las causas judiciales.

Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo insiste en un discurso de la unidad del peronismo tucumano, las reuniones políticas y los tradicionales asados de la dirigencia parecen mostrar, hasta el momento, un escenario muy distinto al que se intenta transmitir hacia la sociedad.

En esos encuentros predominan funcionarios, dirigentes con cargos institucionales y viejos referentes de la política provincial, mientras gran parte de la militancia y de los sectores populares continúan alejados de las mesas donde se toman las decisiones.

Intervención en Alberdi: cae Luis “Pato” Campos. La medida fue impulsada por Osvaldo Jaldo luego de que se conocieran vínculos entre funcionarios municipales y redes narco. Hay causas abiertas en la Justicia Federal y provincial.

Las imágenes difundidas de estos encuentros reavivaron además la polémica por la presencia de dirigentes cuestionados públicamente y de figuras políticas que regresan al escenario tucumano después de años de fuerte desgaste. Para muchos sectores del peronismo, la tan anunciada unidad parece limitarse a acuerdos entre dirigentes y no a una verdadera reconstrucción del vínculo con la sociedad.

Yapura Astorga, ex intendente de Tafí del Valle y condenado por la justicia; en el asado de la supuesta unidad.

La reaparición de antiguos actores de la política provincial también generó críticas entre militantes y dirigentes territoriales, que sostienen que la renovación partidaria sigue siendo una deuda pendiente. El interrogante que comienza a instalarse es si el peronismo tucumano busca ampliar su base social o simplemente reordenar a la dirigencia tradicional.

Mientras se multiplican los encuentros políticos, gran parte de la ciudadanía enfrenta problemas económicos, pérdida del poder adquisitivo y dificultades laborales. En ese contexto, muchos tucumanos se preguntan si la unidad proclamada por la dirigencia responde a un proyecto político para la provincia o a la necesidad de reorganizar el poder interno de cara a futuras elecciones.

La verdadera unidad política no se construye únicamente alrededor de una mesa o de una foto de ocasión.

Se consolida con participación, renovación y respuestas concretas para la sociedad. De lo contrario, los encuentros de la dirigencia corren el riesgo de convertirse en una postal de la política tradicional, cada vez más distante de las preocupaciones cotidianas de los ciudadanos.