Las Talitas no cuenta con recolección de basura todos los días… pero tiene poncho.

Mientras la ciudad enfrenta reclamos por infraestructura, residuos y problemas ante las lluvias, el municipio anuncia que el camión recolector pasará solamente tres veces por semana. La pregunta que queda en el aire es inevitable: después de tantos años de gobiernos ligados al mismo espacio político, ¿quién se hace cargo?

Las Talitas tiene poncho. Lo que parece no tener es una respuesta para sus problemas estructurales.

La propia intendenta Marta Najar confirmó, durante una entrevista en el programa Los Primeros, con Ángel Suárez, que la recolección de residuos en el municipio se realizará solamente tres días por semana.

Tres días… La semana tiene siete.

¿Y los otros cuatro?

El resto de la semana, Dios dirá.

Mientras los vecinos deben convivir con la acumulación de residuos, Las Talitas continúa arrastrando problemas de infraestructura y obras que deberían formar parte de cualquier agenda municipal seria.

Y acá aparece otra contradicción que merece ser discutida.

Cuando Marta Najar asumió la intendencia, describió la situación encontrada como la de un municipio devastado.

Perfecto.

Pero entonces aparece la pregunta que ningún discurso puede esquivar:

¿QUIÉN GOBERNÓ ANTES?

La respuesta lleva nuevamente al apellido Najar.

Carlos Manuel Najar, hermano de la actual intendenta Marta Najar, estuvo al frente del municipio durante dos períodos consecutivos.

Y antes de Carlos Manuel Najar estuvo la administración de Morghenstein, durante la cual Carlos Manuel Najar ocupó la presidencia del Concejo Deliberante.

Es decir, cuando se mira la historia política reciente de Las Talitas aparece una continuidad que resulta imposible ignorar.

Morghenstein. Najar. Najar.

Años de poder y conducción política.

Y, sin embargo, la ciudad continúa enfrentando problemas básicos.

¿DÓNDE ESTÁN LAS GRANDES OBRAS?

Las Talitas necesita mucho más que anuncios y discurso bonitos.

  • Necesita infraestructura.
  • Necesita obras hidráulicas.
  • Necesita calles en condiciones.
  • Necesita sistemas de drenaje capaces de responder ante lluvias intensas.
  • Necesita servicios municipales eficientes.

Y necesita, fundamentalmente, que la recolección de residuos funcione de manera acorde con las necesidades de una ciudad.

Porque una ciudad no se administra solamente con discursos.

Se administra con planificación, presupuesto, maquinaria, personal, obras y servicios.

EL PONCHO COMO SÍMBOLO DE UNA PARADOJA

Mientras tanto, Las Talitas tiene su poncho.

Y la imagen resulta casi perfecta para describir la contradicción: una ciudad que necesita obras, limpieza e infraestructura, pero que parece tener tiempo y recursos para mostrar símbolos mientras los problemas de fondo siguen esperando.

Por eso, si las autoridades anuncian que el recolector solamente pasará tres veces por semana, habrá que decirlo claramente:

Las Talitas tendrá que aprender a guardar la basura durante los días restantes.

Y cuando llegue el fenómeno del EL NIÑO, también habrá que esperar que las calles, los desagües y los canales puedan soportarlas.

Porque cuando el agua entra a una ciudad sin infraestructura suficiente, los discursos ya no sirven.

EL NIÑO, LA LLUVIA Y LA PREVENCIÓN

La preocupación aumenta cuando se habla de fenómenos climáticos como El Niño, que pueden incrementar el riesgo de precipitaciones intensas en determinadas regiones.

Por eso la prevención no debería comenzar cuando el cielo se pone negro.

  • Debería comenzar meses antes.
  • Con limpieza de canales.
  • Con desagües.
  • Con obras hidráulicas.
  • Con mantenimiento.
  • Con planificación.
  • Con recursos.

Porque prevenir no es ponerse el poncho cuando empieza a llover.

Prevenir es hacer las obras antes.

Y después de tantos años de administraciones vinculadas al apellido Najar y a gobiernos anteriores, la pregunta sigue golpeando la puerta:

SI MARTA NAJAR RECIBIÓ UN MUNICIPIO “DEVASTADO”, ¿QUIÉN LO DEVASTÓ?

La respuesta no puede ser solamente política.

Tiene que estar acompañada de números, informes, obras ejecutadas, obras pendientes y responsables concretos.

Los vecinos de Las Talitas no necesitan que les expliquen eternamente por qué la ciudad está mal.

  • Necesitan que la ciudad deje de estar mal.
  • Porque una ciudad puede tener poncho.
  • Puede tener discursos.
  • Puede tener anuncios.
  • Puede tener dirigentes.

Pero si no tiene obras, si no tiene infraestructura y si ni siquiera tiene recolección de residuos los siete días de la semana, hay una realidad que ningún poncho puede tapar:

LAS TALITAS SIGUE ESPERANDO.