La Comisario “M”, cara de la “caja negra” $$ policial

La enigmática Comisario “M”. El Negocio de la Alegría Ajena: Cuando los Bonos del "Día del Niño" Financian la Caja Negra Policial

Hacer caridad con el hambre ajena es una especialidad que la cúpula de la Policía de Tucumán perfeccionó a niveles cínicos. Mientras la provincia se pliega a los festejos por el Día de las Infancias, -300 niños agasajados, puertas adentro de las comisarías se respira un clima de asfixia y extorsión donde la alegría de los niños es utilizada como excusa perfecta para recaudar.

La coartada solidaria: Bonos obligatorios y chequeras de apriete

Bajo la batuta recaudadora de la enigmática comisario «M», la maquinaria de coerción interna no distingue fechas patrias ni celebraciones familiares. En la previa de los festejos infantiles, las dependencias amanecen con talonarios de bonos contribución obligatorios que los suboficiales —ahogados por salarios de miseria— están obligados a comprar bajo la amenaza de sanciones, traslados arbitrarios o persecuciones en sus legajos, más el aporte compulsivo de los $ 60.000 de sueldos policiales.

De la fiesta al negociado: El contraste entre la tropa y los despachos: «Te hablan de solidaridad y de regalarles una sonrisa a los chicos, pero a nosotros nos sacan lo poco que tenemos a punta de lapicera y amenaza de traslado. Usan a los niños como escudo moral para robar tranquilos.»

El contraste es tan obsceno como doloroso. Mientras el efectivo policial de base hace malabares para comprar los bonos y rifas, -que son rendidos de manera “piramidal” de superior a superior hasta llegar al comisario «M»- y estirar sus adicionales demorados hasta tres meses en cuevas financieras del microcentro, las altas esferas disfrutan de los dividendos de un sistema montado sobre la extorsión.

La fiesta del Día del Niño se convierte así en un cínico eufemismo institucional: un festival de recaudación compulsiva donde el sacrificio del trabajador policial paga los lujos de una casta cúpula que perdió toda noción de servicio y ética. En la foto, se observan los regalos para los niños que se pagan con el despilfarro de la caja negra policial.

«Nosotros hacemos adicionales para llegar a fin de mes y ellos usan nuestro sacrificio y la excusa de los chicos para llenarse los bolsillos.»

El botín de los 60 mil y la ruta del dinero negro. LA CAJA NEGRA DE LA POLICÍA: Negociados, aprietes y retornos a costa del hambre de los suboficiales. ¿Hasta cuándo el blindaje al Jefe de Policía Joaquín Girveau Olleta?

La imposición de bonos bajo coacción en fechas sensibles desnuda la radiografía de una policía quebrada por dentro. El miedo paraliza a comisarios y suboficiales que ven cómo las herramientas democráticas y los derechos laborales son pisoteados por comisarios recaudadores. Mientras tanto, es posible afirmar que en Tucumán la justicia es ciega, sorda y muda.