

Hay visitas que no solo honran a una provincia, sino que, por su carácter excelso y representativo, generan un contraste que desnuda la miseria institucional de un territorio.
La llegada de Hugo Alconada Mont a Tucumán para presentar su investigación sobre espionaje ruso no es un evento literario más; es la presencia viva del periodismo de investigación riguroso, valiente e incómodo, exactamente lo opuesto al blindaje mediático que asfixia a la provincia de Tucumán. Su visita representa una auténtica bocanada de aire fresco y lo que el poder local detesta por completo: la verdad indomable.

Su arribo se produce en el momento exacto, en el epicentro de un régimen de opresión informativa con una realidad tucumana que quema: una provincia convertida en el escenario de la pauta oficial más cara del país, donde se despilfarran más de $570 millones mensuales ($570.360.346,75) para comprar voluntades —tanto provinciales como nacionales— y construir una muralla de silencio alrededor de la figura y la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo.

La pauta más cara del país como arma de censura
Esa fortuna astronómica volcada en los medios de comunicación no tiene nada que ver con la publicidad institucional; es, en los hechos, el combustible de un sistema de censura indirecta y persecución implacable. Cuando la gran mayoría de la prensa local está cooptada a base de dádivas y sobres, los canales de expresión independiente se convierten en blancos a abatir.
Estas acciones de destrucción se manifiestan de diversas modalidades: ataques cibernéticos, hackeos sistemáticos a medios digitales para entorpecer e impedir la labor informativa independiente, persecución judicial y policial a quienes osan hablar, tal como sucedió con el caso de la diputada nacional Soledad Molinuevo, quien fue demandada por Osvaldo Jaldo, logrando que se le imponga un bozal legal por haber expresado que en Tucumán hay mafias.

La Violencia Institucional bajo el Sello del Estado, el caso de la Diputada Nacional y abogada Soledad Molinuevo, con bozal legal por acción judicial en su contra iniciada por Osvaldo Jaldo.
Detenciones arbitrarias de influencers y de ciudadanos comunes cuyo único «delito» es alzar la voz para reclamar frente a los políticos, aprietes editoriales efectuados por personajes funcionales al poder —como los monitores que actúan como comisarios políticos de la información— llaman para dictar líneas editoriales e intimidar a los pocos medios que se animan a investigar la corrupción, tal como lo sufrió este propio medio de comunicación. Finalmente, el apagón informativo, con hechos luctuosos como inundaciones y catástrofes sociales que ocurren en la provincia sin una sola línea de cobertura periodística seria, mientras las denuncias graves radicadas en ante el Procurador de Investigaciones Administrativas espera respuesta.

https://webtv.un.org/es/asset/k1a/k1arvscvtc
Naciones Unidas ya observa con horror el sistema de obstrucción sistemática en Tucumán.
A esto se suma el lapidario informe sobre tortura elevado a la ONU por la Comisión Provincial para la Prevención de la Tortura y el Comité Internacional contra la Tortura y Tratos Denigrantes e Inhumanos (según el documento con observaciones finales sobre el séptimo informe periódico de la Argentina, examinado los días 12 y 13 de noviembre de 2025, y cuyas observaciones finales se publicaron el 17 de diciembre de 2025). Dicho documento es actual y lapidario para describir la situación en que está sumergida Tucumán.

Murmullos en el Valle Calchaquí: La Llama…
La pauta millonaria sirve precisamente para eso: para anestesiar a la sociedad, tapar el hambre, ocultar el desvío de fondos y blindar a los operadores de turno.
Por eso la presencia de Hugo Alconada Mont incomoda tanto a los mandamases de su feudo de barro y olvido.
Ojalá el ejemplo de Hugo Alconada Mont, de rigor e independencia, sea seguido por hombres y mujeres de la comunicación tucumana que, como en el Valle Calchaqui, van como el gaucho -con el changuito y la llama-, por caminos largos, cargando su silencio a cuestas, obligados a callar por un pedazo de pan.



