

El doctor Alfredo Aydar planteó una dura advertencia sobre el avance del narcotráfico en América Latina y en la Argentina: el crimen organizado, sostuvo, no puede expandirse de manera exponencial sin algún nivel de protección, tolerancia o inacción de sectores del poder político, judicial, policial o económico.
Según datos de la UNODC -Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito-, el mercado global de drogas continúa fortaleciéndose y el tráfico ilícito sigue generando enormes ganancias para organizaciones criminales. El organismo advirtió en su Informe Mundial sobre Drogas 2025 que el narcotráfico alimenta al crimen organizado y que la violencia asociada creció rápidamente en distintos contextos.
Aydar remarcó que el fenómeno no debe analizarse sólo desde el narcomenudeo o desde los barrios vulnerables, sino desde las estructuras superiores que permiten que la droga circule, se lave dinero, se financien campañas políticas, se compren voluntades y se garantice impunidad.
“Sin investigar a fondo los posibles vínculos entre política, justicia y narcotráfico, la sociedad nunca va a saber quiénes son los verdaderos beneficiarios del negocio”, sería el eje central de su planteo.
COLOMBIA Y MÉXICO: DOS CASOS EMBLEMÁTICOS
Colombia sigue siendo uno de los ejemplos más contundentes. La UNODC informó que en 2023 el cultivo de coca llegó a 253.000 hectáreas y que la producción potencial de cocaína alcanzó 2.664 toneladas métricas, un aumento del 53% respecto de 2022. 
México, por su parte, expone otro modelo dramático: carteles con capacidad territorial, infiltración institucional y casos de corrupción de alto impacto. El Índice Global de Crimen Organizado 2025 menciona como ejemplo la condena de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública mexicano, por colaborar con el Cartel de Sinaloa.
ARGENTINA: UNA ADVERTENCIA QUE NO PUEDE IGNORARSE
En Argentina, el Gobierno nacional informó que durante el primer semestre de 2025 se realizaron 15.000 procedimientos, un 16% más que el año anterior, y que hubo un 27% más de detenidos en operativos vinculados a drogas.
Para Aydar, esos números muestran una realidad preocupante: el narcotráfico ya no puede ser tratado como un problema lejano. La Argentina aparece como territorio de consumo, tránsito, logística y lavado. Rosario, la hidrovía, las fronteras, los puertos y las grandes ciudades obligan a una mirada mucho más profunda.
EL PUNTO CENTRAL: INVESTIGAR AL PODER
La tesis de Aydar es clara: no alcanza con detener dealers o incautar cargamentos. Hay que investigar patrimonios, campañas políticas, estudios jurídicos y contables, empresas pantalla, funcionarios, magistrados, jueces, fiscales, secretarios judiciales, fuerzas de seguridad y redes de protección.
El narcotráfico no sólo necesita armas y dinero. También necesita expedientes dormidos, llamados oportunos, jueces distraídos, fiscales pasivos, policías comprados y políticos que miren para otro lado.
La pregunta incómoda es inevitable:



