Edet le toma el «pelo» a los tucumanos.

La acción judicial fue iniciada el 13 de enero de 2025 en representación de todos los usuarios residenciales del servicio que "fueron privados del subsidio a la tarifa".
El ERSEPT confirmó un nuevo esquema para la provincia, que busca disfrazar el valor real del aumento.

En medio de una crisis económica que no da respiro, los tucumanos recibieron una noticia letal para su economía doméstica: las tarifas de luz subirán un 18% durante este 2026. El interventor del Ersept, José Ricardo Ascárate, fue el encargado de ponerle voz a este nuevo «ajuste» ante la Legislatura, confirmando que el incremento se aplicará en dos etapas, aunque el impacto más fuerte se sentirá de manera casi inmediata en las boletas de los usuarios.

Un aumento «en cuotas» para disimular el impacto

El esquema diseñado por el organismo provincial establece que el primer «hachazo» será del 13% e impactará en las facturas que lleguen con los consumos de fines de abril. Lejos de detenerse allí, el plan oficial prevé un segundo incremento del 5% para completar el 18% total. Según el funcionario, este formato escalonado busca «atenuar» el impacto, aunque para el trabajador promedio significa sumar un nuevo costo fijo a una canasta básica que no para de subir.

Solo el aumento local: el fantasma nacional sigue vigente

Lo más preocupante de este anuncio es que el 18% corresponde únicamente al componente provincial (Valor Agregado de Distribución). Esto significa que el aumento final en el bolsillo del tucumano podría ser aún mayor si la Nación decide actualizar el precio mayorista de la energía o los subsidios en los próximos meses. Ascárate admitió que esta revisión solo tiene vigencia hasta noviembre, dejando la puerta abierta a nuevos incrementos antes de que termine el año.

Inversiones millonarias para un servicio que sigue en deuda

Como contrapartida al aumento, desde el Erspet prometieron un incremento del 30% en las inversiones de la empresa distribuidora para el próximo quinquenio. Sin embargo, para el usuario que padece cortes de luz sistemáticos cada verano, estas promesas suenan a «más de lo mismo».

Se anunció un plan de $29.500 millones anuales para obras de infraestructura, pero el malestar social crece ante la sospecha de que, a pesar de pagar facturas cada vez más caras, el servicio en las zonas críticas de la provincia no mostrará mejoras reales a corto plazo.