Censura “pautada” y Justicia en pantuflas.

“se ha instalado la idea de que los medios de comunicación y los periodistas son un peligro para la administración de justicia.
Autora Myriam Costilla Duyck

En Tucumán la tierra es caliente, pero la justicia es un cadáver frío. Aquí, donde la independencia se declaró con gritos que pretendían romper el tiempo, hoy solo se respira el polvo vicioso de los despachos cerrados y un silencio que pesa como lápida.

Sin medios de comunicación y sin periodistas no se puede hablar en la actualidad de publicidad y control de la administración de justicia… creer que la publicidad se satisface con una práctica que lleva a tribunales vacíos, hoy totalmente desnaturalizada al extremo porque los jueces descubrieron la comodidad de la virtualidad, que les permite trabajar “en pantuflas”, es desconocer la dinámica elemental de construcción del espacio público que, sin medios, sin periodistas y con mordazas”.

https://inecip.org/prensa/inecip-en-los-medios/el-amor-a-las-tinieblas/ Dr Aberto Binder

El reciente mensaje del jurista fundador de INECIP y criminólogo Dr. Alberto Binder, titulado «El amor a las tinieblas», no es una advertencia de papel; es la autopsia en vivo de un cuerpo institucional que decidió cambiar la Constitución por la mordaza.
En este pueblo de vivos que actúan como muertos, la justicia ya no habla: susurra desde el fondo de un pozo.

El Dr Binder es letal, como quien dispara a quemarropa en mitad de la noche: denuncia una “desorientación y descomposición del pensamiento republicano”. Lo que ocurre en esta provincia no es un tropiezo del camino, es un plan sistemático para apagar las lámparas. Como si habitáramos el Aconquija donde los murmullos cobran vida, el jurista nos recuerda que el secreto se ha convertido en el “arma especial de la arbitrariedad y la crueldad”. En las tinieblas nadie rinde cuentas, porque en la oscuridad todos los gatos son pardos y todos los crímenes, invisibles.

El panorama que evoca el Jurista Binder tiene el aroma rancio de los pueblos olvidados de Dios, donde las leyes las dictan los fantasmas del poder.

En un ecosistema donde un juez es grabado in fraganti, instando a otro a quebrar la ley para complacer al cacique de turno, la lógica del mundo de los vivos exigiría el destierro institucional.

Historico discurso de Osvaldo Jaldo del 1 de Marzo de 2025 , en que suceden los hechos a los que se refiere el jurista Binder en su articulo de opinión sobre Tucuman https://drive.google.com/file/d/1tR-V_UNj9zfbJutvxwDb0g4KehMGSqrJ/view?usp=drive_link

Pero aquí la meritocracia se escribe al revés, con trazos de cinismo: al instigador se lo sienta en la poltrona máxima de la Presidencia de la Corte, mientras que al denunciante se le vacía el suelo bajo los pies hasta eyectarlo del sistema.

Alberto Binde se refiere al caso: presidente de la Corte Daniel Leiva y el juez Pedicone destituido y con demandas que deben ser resueltas en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Alberto Binder se refiere a la grave situación del Dr. Gustavo Morales.

Binder no ahorra calificativos para esta procesión de espectros: “Muchas sabandijas que solo quieren aprovechar el Estado para su propio provecho”. La frase retumba en las paredes descaradas de los tribunales tucumanos, justo ahora que los fiscales y jueces pretenden prohibir, mediante resoluciones de arpillera judicial, que la prensa ose mirar hacia el fondo de sus despachos y legisladores – encabezados por Geronimo Vargas Aignasse-, violar el Pacto de San José de Costa Rica sin impórtales “prevaricar”.

Quieren que nos callemos todos los tucumanos y tucumanas, como si el silencio pudiera borrar el olor a descomposición.

El análisis nos sumerge en un cerro seco, donde la cooptación mafiosa del Estado se ha vuelto el único aire respirable. Advierte el Jurista Binder que las instituciones ya no se buscan para dar amparo, ni siquiera para el viejo y gastado truco de garantizar la impunidad; ahora se buscan directamente para “asegurar persecución”.

Los jueces de estos cerros de oro parecen tenerle miedo a la intemperie de la libertad; no se sienten cómodos con la independencia. Prefieren el calor sucio de los “padrinos y compadres” que aseguran los ascensos a cambio de entregar la conciencia en el altar de la obediencia ciega.

Es en ese punto donde el texto de Binder clava la espina más profunda: denuncia la “cobardía cívica” de aquellos que arrastran los pies repitiendo como un rezo: “no puedo arriesgar mi carrera”, “yo solo cumplo órdenes”. Esa tibieza, ese miedo de hombres achicados, es el combustible que alimenta el fuego de los «amantes de las tinieblas».

Gonzalo Vera, periodista de LA GACETA, fue agredido por personal policial en las inmediaciones del estadio de San Martín, minutos antes del inicio del encuentro frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy.

El grito de FOPEA suena a sordo. Resulta paradójico que su presidente Fernando Stanich lidere la defensa del periodismo desde el epicentro de la censura provincial. Allí donde la pauta oficial engorda voluntades y la tortura institucional silencia verdades, el liderazgo de Stanich queda bajo la sombra de una provincia que no permite preguntas, solo obediencia.

Para los señores del olvido, el periodismo es un grito destemplado en mitad de la siesta. Binder es tajante, como hachazo en madera seca:“Sin medios de comunicación y sin periodistas no se puede hablar de publicidad y control de la administración de justicia”. Pretender imponer mordazas bajo la amenaza de la cárcel, arrastrando el fantasma de la «desobediencia», es el síntoma definitivo de que el régimen ha perdido hasta el último rastro de pudor.

Tucumán camina hoy por un sendero de tierra muerta. O se recupera ese “coraje cívico” que reclama el Jurista Binder para encender una vela en mitad del cerro calchaqui, o terminaremos por aceptar que la justicia de la provincia se convirtió en una oficina de asuntos oscuros, donde las sentencias se firman con el mismo desprecio con el que se condena a un pueblo a vivir a oscuras.

Porque el abuso de poder tiene hambre y siempre quiere más. Cada palmo de sombra que les cedemos hoy, será el territorio desde donde nos cazarán mañana.