Caja de sorpresa, ajuste trucho.

Fachada del edificio de la ART de la Caja Popular de Ahorros. POPULART

Por redacción central La Pluma Viral.

Señoras y señores, pónganse cómodos. Porque lo que ocurre en la Caja Popular de Tucumán parece sacado de un manual de cómo no hacer las cosas, o, mejor dicho, de cómo hacerlas para que algunos pocos se llenen los bolsillos mientras nos venden el cuento de la «austeridad».

Resulta que esta nueva gestión Jaldista nos predica el ajuste, el recorte y el cuidado de los recursos públicos.

¡Aplausos!

Pero ¿qué pasa cuando miramos debajo de la alfombra?

Nos encontramos con que pagan, unos 90 millones de pesos mensuales a un Call Center tercerizado.

Guillermo Norry, imagen representativa de IA

El protagonista de esta historia es el Dr. Ricardo Rivera. Él es el hombre al que le encomendó el Interventor Guillermo Norry la misión de ser el «guardián de la austeridad».

Qué ironía, ¿no? Porque mientras nos venden austeridad, el gasto mensual es exorbitante.

Pero la cosa no termina ahí. La verdadera jugada maestra de Rivera parece venir por otro lado: el transporte. Están buscando achicar costos a los transportistas independientes de la ART para, acto seguido, desplazar a los de siempre y meter una empresa nueva.

¿Adivinen qué?

Una empresa que, casualmente, respondería a los intereses del mismo Dr. Rivera.

POPULART. Servicios de traslados

Antes, la tarea la hacían los propios empleados de la casa. Ahora, son externos. ¿Mejor servicio? Difícil saberlo. ¿Más caro? Seguro. ¿Más sospechoso? Indudablemente.

Entonces, estamos ante una gestión que, en lugar de optimizar recursos para el beneficio de todos, parece que está buscando nuevos caminos para «comprar golosinas baratas y venderlas muy caro» con dinero que es de todos nosotros.

¿Austeridad? Por favor. Esto es un cambalache. Seguiremos investigando, porque como siempre decimos: si el río suena, es porque piedras trae.