Argentina: la pobreza trepó al 34,4% y la indigencia al 8%.

La pérdida del poder adquisitivo obliga a muchas familias a reorganizar sus gastos cotidianos.

La crisis golpea nuevamente a los hogares argentinos: más de 16 millones de personas viven bajo la línea de pobreza y casi 4 millones no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Las estimaciones atribuidas a la UCA reflejan un fuerte deterioro social.

La situación económica y social de la Argentina vuelve a encender las alarmas. La pobreza alcanzó al 34,4% de la población durante el segundo trimestre de 2026, mientras que la indigencia llegó al 8%, según estimaciones de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaboradas sobre la base de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

Millones de argentinos enfrentan condiciones de vulnerabilidad económica y social.

Las cifras representan un retroceso en las condiciones de vida de millones de argentinos y muestran que las dificultades para llegar a fin de mes siguen profundizándose.

Más de 16 millones de personas bajo la línea de pobreza

De acuerdo con las proyecciones difundidas, alrededor de 16,5 millones de personas se encuentran en situación de pobreza en el país. Dentro de ese universo, aproximadamente 3,8 millones de argentinos viven en la indigencia, es decir, no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

En comparación con el primer trimestre de 2026, la pobreza aumentó 4,4 puntos porcentuales, mientras que la indigencia pasó del 6,5% al 8%.

La comparación interanual también muestra un escenario preocupante: unas 1,4 millones de personas más quedaron bajo la línea de pobreza en los últimos doce meses.

El empleo y los ingresos, en el centro del problema

Entre los factores que explican el deterioro aparecen la pérdida de puestos de trabajo registrados, el crecimiento de la informalidad laboral y la caída del poder adquisitivo.

Las dificultades para sostener los ingresos familiares se combinan con el encarecimiento de los alimentos y otros productos esenciales. De esta manera, incluso tener empleo ya no garantiza que una familia pueda cubrir sus necesidades básicas.

Según las estimaciones difundidas, el 23,5% de las personas ocupadas también se encuentra en situación de pobreza.

El aumento del costo de los productos esenciales presiona sobre los ingresos de los hogares.
La pobreza infantil, otra señal de alarma

Uno de los aspectos más preocupantes es el impacto sobre niños y adolescentes.

La pobreza alcanza al 48% de los menores de 18 años, mientras que la indigencia afecta al 12,1%.

Entre los chicos de 5 a 12 años, el indicador de pobreza trepa al 51,4%. Esto significa que más de la mitad de los niños de esa franja etaria vive en hogares que no logran cubrir el costo de la canasta básica total.

Un escenario que exige respuestas

Los números vuelven a poner en discusión la capacidad de recuperación de los ingresos familiares, la generación de empleo y el alcance de las políticas de asistencia social.

Detrás de cada porcentaje hay hogares que deben ajustar sus gastos, familias que recurren al endeudamiento y millones de personas que enfrentan dificultades para acceder a una alimentación adecuada.

La pobreza no es solamente una estadística económica: es una realidad cotidiana que condiciona el presente y el futuro de millones de argentinos.

Fuente: estimaciones atribuidas a la Universidad Católica Argentina (UCA), basadas en microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.