Alarma en los consultorios odontológicos.

Crecen las patologías bucales en menores por el uso de pantallas y el bullying

En un contexto de crisis económica donde la salud pública absorbe la demanda de miles de familias que se cayeron del sistema prepago, una preocupante estadística enciende las alarmas: tres de cada diez niños y adolescentes argentinos no realizaron consultas médicas u odontológicas en el último año.

El dato se desprende del informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), que refleja cómo las «dimensiones postergadas del bienestar infantil» están golpeando silenciosamente la salud de los más chicos. Pero más allá de la estadística económica, los odontólogos advierten sobre un cambio drástico en los consultorios: están emergiendo nuevas patologías íntimamente ligadas a los hábitos modernos, el estrés infantil y la hiperconexión.

La crisis aleja a los pacientes

El informe de la UCA señala que el 61% de la población infantil no tiene obra social ni prepaga, cifras que superan los peores registros de la pandemia de coronavirus. Lo más novedoso (y alarmante) es que casi el 20% de las familias encuestadas admitió no asistir al médico por «falta de recursos».

La odontología, al ser una de las prácticas más costosas del sistema de salud, es la primera en sufrir este recorte. «Desde el año pasado no se hacen grandes intervenciones. El grueso de los pacientes llega para hacer lo elemental, que puede ser un tratamiento de conducto», explican desde el sector. Los implantes y las ortodoncias quedan postergados para una gran mayoría frente a consultas particulares que hoy pueden rondar los $50.000.

Las patologías clásicas frente a la desatención

En la franja etaria de 3 a 17 años, las enfermedades tradicionales siguen liderando. Las caries afectan a casi el 80% de los niños mayores de 6 años.

Los profesionales explican que estas afecciones recién se descubren cuando comienza el ciclo lectivo y se exige el certificado bucodental obligatorio. «Se llega tarde a los tratamientos, ya sea por condiciones sociales, económicas o simplemente porque la dinámica laboral de los padres retrasa la visita al consultorio», advierten los especialistas.

Pantallas, bruxismo y los «hábitos parafuncionales»
Sin embargo, el dato que más preocupa a la comunidad odontológica es el surgimiento de patologías que antes eran exclusivas de los adultos sometidos a gran estrés.

En los adolescentes, las consultas están cada vez más relacionadas con el bruxismo. Este cuadro, que se caracteriza por el acto involuntario de rechinar o apretar los dientes, entra en la categoría de «hábitos parafuncionales» y los especialistas lo asocian directamente al impacto del entorno digital.

«Los chicos reciben emociones y estímulos constantes de las pantallas» que su cerebro no llega a procesar, derivando en tensión mandibular durante la noche o el día. Además del desgaste dental, esta hiperconexión física genera dolores agudos en las articulaciones ubicadas por delante de la oreja, muchas veces agravados por malas posturas, como pasar horas utilizando el celular acostados en la cama.

El impacto silencioso del bullying y las infecciones
El estrés emocional extremo también está dejando marcas visibles en la boca de los menores. Los odontólogos reportan un aumento de pacientes que llegan con autolesiones en la mucosa bucal (la membrana húmeda que recubre el interior de la boca).

Los profesionales advierten que los niños y adolescentes que atraviesan situaciones de bullying escolar o ciberacoso suelen canalizar la angustia mordiéndose los labios o los cachetes internos hasta lastimarse de gravedad. Por esto, recomiendan a los padres estar muy atentos a estas señales físicas que delatan un entorno conflictivo.

Por último, los consultorios también funcionan como un centro de detección temprana de enfermedades infectocontagiosas. Los odontólogos alertan sobre el aumento de lesiones vinculadas a la sífilis y, fundamentalmente, al HPV (virus del papiloma humano) en la cavidad bucal, como consecuencia del inicio precoz de las relaciones sexuales sin la información preventiva adecuada.