
Por La Pluma Viral
Por los fríos pasillos sagrados de Comodoro Py, hoy caminó con la frente en alto Don Hugo Aldo Santillán. ¿El motivo? Una parada más en su lucha contra el aparato provincial: la segunda audiencia testimonial de carácter presencial en el marco de la causa caratulada SANTILLÁN, HUGO ALDO c/ JALDO, OSVALDO FRANCISCO s/ ABUSO DE AUTORIDAD Y VIOLACIÓN DE DEBERES DE FUNCIONARIO PÚBLICO (Art. 248), un expediente que lleva el número CFP 3367/2026 y que tramita en el Juzgado Federal Criminal y Correccional N° 11, Secretaría N° 21.

El monarca y su ley a medida.
¿Qué reclama Santillán?
Simple y sencillamente, que, al Gobernador de la Provincia, Osvaldo Francisco Jaldo, se le cayó la careta republicana. La denuncia apunta directa a la inconstitucionalidad de la flamante Ley 9987-2026, una perlita jurídica promulgada por el propio mandatario que dinamita por los aires la división de poderes pisotea la garantía del juez natural y convierte a la independencia del Poder Judicial en un chiste de mal gusto. Una normativa parida en un recinto legislativo irige a control remoto, y por la cual, más temprano que tarde, varios legisladores locales también van a tener que desfilar por tribunales para dar explicaciones.

Durante su paso por los tribunales porteños, Santillán fue recibido en su despacho personalmente por el juez Julián Ercolini, ante quien explayó los fundamentos de su querella y desnudó la maniobra del poder político local.
Pero lo más jugoso —o lo más trágico, según se mire— ocurrió cuando en la pantalla se reprodujo el documento audiovisual imperdible: el video fechado el 1 de marzo de 2025.
Prueba clave. Video de la celebración de la tortura y la unión de los tres poderes en cabeza de Osvaldo Jaldo.
¿Qué se vio?
Se reedito en vivo y en directo, la coronación de la obscenidad institucional. El momento exacto en el que los tres poderes del Estado se condensaron, se fundieron y desaparecieron en una sola persona: Osvaldo Jaldo. Una escena digna de una monarquía bananera, acompañada en clave de festejo por lo que el denunciante no dudó en calificar como la celebración de la tortura institucional.
Las imágenes impactaron al Juez y a todos los empleados que asistieron a la audiencia.
Mientras tanto, en Tucumán los Jueces callan, los legisladores levantan la mano por obsecuencia cuasi feudal y la Constitución se usa como un pisapapeles.
Por suerte, hay quienes se animan a romper el silencio. Comodoro Py ya tomó nota. Continuaremos informando.



