Gerónimo Vargas Aignasse: La máscara de carnaval.

El Artificio de lo "Nuevo" en la Legislatura Más Cara

En el gran teatro de la política tucumana, donde los presupuestos legislativos brillan por su opulencia y los resultados por su opacidad, ha aparecido un nuevo acto de ilusionismo. El legislador Gerónimo Vargas Aignasse ha salido a escena para proponer la creación de estructuras que, en el papel, prometen combatir el flagelo del narcotráfico. Sin embargo, al quitar el maquillaje de la retórica, lo que queda es un artefacto jurídico que el país ya conoce y que la realidad ya ha superado.

Retrato de la vanidad: donde el poder busca su rostro y solo encuentra el remolino de sus propios papeles; un hombre ante el espejo que ha dejado de devolverle la mirada para mostrarle, en cambio, el laberinto de su propia ausencia.

Un Espejo que no Refleja

La propuesta se presenta como una innovación urgente, una respuesta «inédita» ante la crisis de seguridad. Pero basta un vistazo a los informes de gestión de la PROCUNAR (Procuraduría de Narcocriminalidad) para comprender que el andamiaje que se pretende «fundar» ya está en pleno funcionamiento.

Tucumán ya está integrada en la Ley de Desfederalización y ya cuenta con mesas de intercambio de información entre fiscales federales y provinciales. Los jueces provinciales con competencia en narcomenudeo son, Guillermo Taylor y Guido Buldurini, y los fiscales provinciales de la Unidad Fiscal de Narcomenudeo (UFINAR) José Sanjuan y Diego Hevia.

¿Por qué, entonces, insistir en inventar la pólvora? La respuesta no está en la eficacia criminalística, sino en la estética de la distracción.

La Cortina de Humo y el Presupuesto

Mientras la Legislatura de Tucumán ostenta el dudoso honor de ser una de las más costosas del país en términos per cápita, el debate se desvía hacia estructuras redundantes. Es la técnica del «ruido blanco»: generar una discusión sobre lo que ya existe para que nadie pregunte por lo que falta.

El alquimista de lo obvio: ensayando estruendos para verdades que ya todos conocen.

La Máscara: Se viste de «preocupación institucional» y «lucha frontal». La Realidad: Es un disfraz de carnaval, colorido y ruidoso, diseñado para que la mirada del ciudadano se pose en el gesto legislativo y no en la ejecución de los fondos o en la falta de resultados tangibles en las calles.

El Rol del Prestidigitador

Vargas Aignasse asume aquí el rol de quien señala hacia el horizonte con una mano mientras con la otra mantiene cerrado el telón de los problemas estructurales. Hablar de crear lo que ya está creado es, en esencia, una confesión de inacción. Es admitir que lo que hay no se usa, o peor aún, que se prefiere el anuncio rimbombante a la gestión silenciosa y efectiva que ya reportan organismos como la Procuración General de la Nación.

En los informes de PROCUNAR figura Tucuman y NOA

Tucumán no necesita más «máscaras de carnaval» ni leyes que se superponen como capas de maquillaje viejo. La seguridad no se construye con redundancias legislativas, sino con el fortalecimiento de los mecanismos que el informe de PROCUNAR 2024 ya identifica como operativos.

Mientras el legislador busca aplausos por «crear» el pasado, la realidad del narcotráfico sigue su curso, imperturbable ante los disfraces de una política que parece haber olvidado que su función es servir, no solo representar.

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