

El doctor Alfredo Aydar lanzó durísimas críticas contra el proyecto difundido por el legislador Gerónimo Vargas Aignasse y advirtió que detrás de su presentación en placas, cargadas de frases efectistas y promesas grandilocuentes, podría esconderse una iniciativa peligrosa, confusa y con serios riesgos para los derechos de los ciudadanos.
La propuesta, promocionada con consignas como “cuando el vecino se anima a denunciar, el Estado no puede fallar”, intenta instalar la idea de un sistema más rápido, con denuncias incluso anónimas, registro, seguimiento y activación inmediata.
Pero para Aydar, lo que se vende como una solución milagrosa contra la inseguridad no sería más que un montaje discursivo repleto de lugares comunes, ambigüedades y amenazas encubiertas.


El abogado fue tajante: en cuestiones de seguridad, no se puede jugar con slogans de campaña ni con frases lindas para las redes sociales. A su entender, el proyecto no explica con claridad cómo se evitarán abusos, quién controlará el poder que se pretende activar, ni de qué manera se impedirá que denuncias anónimas terminen convirtiéndose en herramientas de persecución, apriete o arbitrariedad.

Aydar cuestionó con dureza que se intente presentar como garantía lo que en realidad podría abrir la puerta a un sistema descontrolado, donde cualquiera denuncia, el Estado actúa y los límites quedan librados a interpretaciones peligrosas. Para el letrado, hablar de “control judicial” y “reglas claras” no alcanza cuando no se detalla con precisión cómo funcionará ese esquema ni qué resguardos concretos tendrá la ciudadanía frente a eventuales excesos.
En un tono fuertemente crítico, Aydar sostuvo que la seguridad no puede construirse sobre la improvisación, la propaganda ni el marketing político.
Señaló que cuando se toca un tema tan sensible como la denuncia vecinal, la intervención estatal y la respuesta inmediata, no hay margen para la demagogia ni para proyectos redactados para impactar en una placa antes que para resistir un análisis jurídico serio.
También apuntó contra el trasfondo político de la iniciativa y deslizó que este tipo de mensajes buscan vender firmeza y decisión, pero sin mostrar la letra chica. Según su mirada, se intenta seducir a la sociedad con un discurso de mano rápida y respuesta instantánea, sin decir con honestidad qué puede pasar cuando el poder se usa mal, cuando no hay controles reales o cuando la presunción reemplaza a la prueba.
Para Aydar, el proyecto de Vargas Aignasse no solo genera dudas: enciende alarmas.

Porque cuando desde la política se promete más control, más velocidad y más intervención, pero no se garantizan límites sólidos, lo que está en juego no es solamente la eficacia del sistema, sino la libertad misma de los ciudadanos.

La embestida verbal de Alfredo Aydar dejó al proyecto en el centro de una tormenta política y jurídica. Lo que fue presentado como una respuesta moderna y contundente contra la inseguridad terminó recibiendo una réplica demoledora: la de un abogado que advirtió que ninguna promesa de orden puede justificar mecanismos oscuros, difusos o potencialmente abusivos.



