En una noche en Avellaneda donde la eficacia primó por sobre la estética, River se impuso 2-0 ante Racing, aprovechando los errores del adversario. El equipo millonario no desarrolló su mejor fútbol, pero resultó contundente en las acciones decisivas: Facundo Colidio y Sebastián Driussi convirtieron los tantos que resolvieron el encuentro.
Racing, por su parte, ofreció una prestación errática y desordenada. Una de las notas más negativas del partido fue la actuación de Marcos Rojo: su pifia en la jugada que derivó en el primer gol de River lo señaló como protagonista involuntario y, más tarde, recibió la tarjeta roja por una agresión a Lucas Martínez Quarta, hecho que dejó al equipo local con un jugador menos y complicó aún más su reordenamiento táctico.
El triunfo aporta tranquilidad y confianza al plantel de River en la antesala del clásico frente a Boca, previsto para el próximo fin de semana. Aunque el rendimiento colectivo no llegó a los estándares más elevados, el resultado y la capacidad para concretar las ocasiones generadas permiten al equipo encarar el duelo de alto voltaje con un ánimo más entonado.




