La historia de la enfermera que asistió a los soldados de Malvinas

Con apenas 19 años, Marcela Leonor Baldiviezo dejó su pueblo para cumplir su sueño y terminó siendo protagonista silenciosa del horror de la guerra.

A comienzos de 1982, Marcela Leonor Baldiviezo tenía un objetivo claro: convertirse en enfermera naval. Ese sueño la llevó desde Villa Quinteros hasta el Hospital Naval de Puerto Belgrano, en Punta Alta.

Pero su formación coincidió con uno de los episodios más duros de la historia argentina: la Guerra de Malvinas. Con apenas 19 años, pasó de ser estudiante a asistir a soldados heridos que regresaban del frente.

Curar heridas visibles… y las invisibles

En el hospital, su tarea fue mucho más allá de lo técnico. Baldiviezo no solo atendía lesiones físicas, sino también contenía emocionalmente a jóvenes que volvían marcados por la guerra.

«Las esquirlas emocionales también la alcanzaron», recuerdan quienes reconstruyen su historia. El impacto del conflicto no solo quedó en los soldados, sino también en quienes los asistieron.

Una vocación que sobrevivió a la guerra

Tras el final del conflicto, las Fuerzas Armadas le dieron la baja. Sin embargo, lejos de abandonar su camino, Marcela decidió seguir adelante y concretar su vocación: convertirse en enfermera.

Su historia refleja el compromiso silencioso de quienes sostuvieron la vida en medio del horror, lejos del campo de batalla, pero igual de expuestos al dolor.

Las mujeres invisibles de Malvinas

Durante años, historias como la de Baldiviezo quedaron fuera del relato oficial. Recién en 2015, el libro Mujeres Invisibles, de Alicia Panero, recuperó el testimonio de decenas de mujeres que participaron del conflicto asistiendo a los heridos.

Muchas eran adolescentes que debieron enfrentar situaciones extremas, conteniendo a soldados en condiciones límite y sin el reconocimiento que merecían.

Reconocimiento tardío y una deuda pendiente

En 2016, Marcela Leonor Baldiviezo recibió la Medalla del Bicentenario por su valor y coraje, entregada por Ángel Tello.

Sin embargo, el reclamo de reconocimiento por parte de las veteranas de Malvinas continúa vigente. A más de cuatro décadas del conflicto, su rol sigue siendo una deuda abierta en la memoria colectiva.