Alberto Antonio “El Gringo” Vier (78), lustrador histórico de la peatonal San Martín al 400 y una postal viva del centro tucumano durante casi seis décadas, falleció este domingo 1 de febrero. Su figura, inseparable del cajón de lustrar y de la vereda frente a la ex Salvic Deportes, dejó una huella profunda en generaciones de tucumanos que alguna vez pasaron por sus manos, su pomada y su brillo.
Vier trabajó durante casi 60 años en el mismo lugar, a metros de Plaza Independencia, donde comenzó a lustrar zapatos a los 12 años. “Acá he pasado mi niñez, mi juventud y acá me voy haciendo viejo”, contaba en una entrevista concedida en 2017 a eltucumano.
El cajón que utilizaba —fabricado por su padre— tenía más de seis décadas de historia y soportó el paso del tiempo y de miles de pares de zapatos.
Reconocido por su estilo minucioso y su respeto por el oficio, El Gringo se destacaba entre colegas por la técnica y el cuidado del cuero. Cepillo, tinta, cera y pomada eran parte de un ritual que defendía incluso cuando el uso del zapato comenzó a ceder ante las zapatillas. “La gente que viste bien siempre usa zapatos”, repetía con convicción.
En sus mejores épocas, llegaba a lustrar unos 25 pares por mañana. Atendía principalmente a hombres, aunque también a mujeres que le confiaban botas y zapatos para retirar más tarde.
En 2017, la lustrada costaba 40 pesos y llevaba unos diez minutos, pero para muchos clientes el verdadero valor estaba en la charla, la constancia y la presencia cotidiana.
Con problemas de salud que se agravaron en los últimos años, Vier fue testigo privilegiado de los cambios del centro tucumano. Observaba con nostalgia el deterioro de Plaza Independencia y recordaba tiempos de mayor respeto por el espacio público y por la vestimenta. Para él, el ejemplo era clave: “Si yo tengo los zapatos sucios, ¿qué va a pensar la gente?”, decía, siempre con los suyos impecables.
Esta noche lluviosa en Tucumán, miles lo recordarán sin saber su nombre, pero con la certeza de que alguna vez ese lustrador bonachón les dio brillo a sus pasos camino al trabajo, a la escuela o a una cita. Alberto Antonio Vier le dio brillo a Tucumán con cera y pomada. Sus restos son despedidos por familiares y seres queridos en Lavaisse 44, Villa Amalia. Que en paz descanse, El Gringo.




