
Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo suelen ser momentos de encuentro, pero también representan un pico estacional en las guardias médicas. Las consultas por quemaduras asociadas al uso de pirotecnia, accidentes con brasas y explosiones de corchos se multiplican. Ante este escenario, la rapidez y la calidad del primer auxilio son determinantes para la recuperación de la piel.
«En esta época vemos un incremento de consultas que, en muchos casos, podrían prevenirse con pautas básicas. Cuando el accidente ocurre, es clave que el paciente acuda a la guardia de un centro especializado para evitar infecciones o cicatrices permanentes», explica el Dr. Hernán Aguilar, subjefe del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Italiano.
¿Cómo actuar ante una quemadura? El paso a paso
Si ocurre un accidente doméstico, la prioridad es detener el proceso de «quemado» de los tejidos. Estas son las recomendaciones del Dr. Aguilar y los protocolos actuales de emergencia:
Enfriar inmediatamente: Lavar la zona con abundante agua fresca (a temperatura ambiente) durante al menos 10 a 20 minutos. Esto ayuda a disipar el calor residual que sigue dañando las capas profundas de la piel.
Quitar accesorios: Retirar anillos, relojes o pulseras de la extremidad afectada, ya que la zona se inflamará y estos objetos pueden cortar la circulación.
Cubrir la zona: Una vez enfriada, se puede cubrir la herida con una gasa estéril o un paño de algodón limpio y seco para evitar el contacto con el aire, lo cual reduce el dolor.
Los errores más peligrosos: lo que NUNCA hay que hacer
Existen mitos populares que, lejos de ayudar, suelen contaminar la herida o profundizar la lesión:
No aplicar productos caseros:
Evite el uso de pasta dental, manteca, aceites, cremas o clara de huevo. Estos elementos atrapan el calor y favorecen las infecciones.
No usar hielo: El frío extremo del hielo sobre una quemadura puede provocar una segunda lesión por congelación, agravando el cuadro.
No retirar ropa adherida: Si la tela está pegada a la piel, no intente arrancarla; solo enfríe con agua y espere a que lo haga un profesional.
No reventar ampollas: El líquido dentro de la ampolla protege la piel nueva. Al romperla, se deja una puerta abierta para las bacterias.
¿Cuándo es una emergencia? Identificando la gravedad
No todas las quemaduras son iguales. Es fundamental saber distinguir cuándo la consulta a la guardia es urgente e inmediata:
Alerta roja: Acuda a emergencias si:
La quemadura afecta la cara, manos, pies, genitales o articulaciones.
Es una quemadura de tercer grado (la piel se ve blanca, carbonizada o «de cuero» y, curiosamente, puede no doler porque los nervios se destruyeron).
La lesión fue causada por electricidad o químicos.
La persona inhaló humo o estuvo expuesta a un fuego en un lugar cerrado (riesgo de quemadura de vía aérea).
La superficie afectada es mayor al tamaño de la palma de la mano.
Prevención: un festejo seguro
En este 2025, la tendencia hacia el uso de pirotecnia lumínica (sin estruendo) no solo protege a personas con autismo y mascotas, sino que reduce significativamente el riesgo de explosiones accidentales en las manos.
Además, se recomienda:
Al asar: Evitar el uso de alcohol o combustibles líquidos para encender el carbón; los «fogonazos» son la causa número uno de quemaduras faciales.
Al brindar: Dirigir siempre el corcho en dirección opuesta a las personas. Un impacto de corcho en el ojo puede causar daños irreversibles.
Con los niños: Mantener a los menores alejados de la zona de cocción y de las bengalas, que alcanzan temperaturas suficientes para derretir metales.



