Mientras la intendenta Marta Albarracín celebra los tres años de gestión, los reclamos vecinales exponen otra realidad: calles deterioradas, cables colgando, problemas cloacales, falta de mantenimiento y promesas que todavía esperan respuestas. Para muchos luleños, el embellecimiento anunciado no se refleja en los barrios.
La palabra gestión se repite en los discursos políticos, en los balances oficiales y en los festejos de aniversario. Pero en Lules, para algunos vecinos, la pregunta es inevitable: ¿dónde están los resultados de estos tres años de gobierno municipal?

Tres años de gestión: ¿qué cambió realmente en Lules?
Un extenso reclamo publicado en las redes sociales puso nuevamente en discusión la administración de la intendenta Marta Albarracín. El planteo apunta a una serie de problemas cotidianos que, según sostiene el vecino, siguen sin recibir soluciones concretas.
El cuestionamiento aparece precisamente cuando desde el oficialismo se destacan los tres años de administración municipal.

Calles deterioradas y barrios que esperan respuestas
Uno de los principales reclamos está relacionado con el estado de las calzadas en distintos barrios de la ciudad, como el Barrio Los Tarcos.
Pozos, calles deterioradas y falta de mantenimiento forman parte de las situaciones que los vecinos piden resolver. También cuestionan el estado de las sendas peatonales, los lomos de burro y los cordones, cuya señalización y pintura consideran insuficientes.

El planteo también alcanza al espacio aéreo urbano: cables de distintos servicios cortados, colgando o cubiertos de vegetación, una situación que genera preocupación por la seguridad de peatones y conductores.

Los problemas cloacales y la falta de coordinación
Otro punto señalado son los derrames cloacales en diferentes sectores de Lules.
Aunque la prestación del servicio corresponde a la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), el vecino considera que el municipio debería tener una participación más activa en la gestión de soluciones, coordinando con la empresa para acelerar las respuestas.
La crítica también alcanza a las rutas de la zona, por su estado de conservación y la falta de señalización horizontal. En estos casos, la responsabilidad de las obras corresponde a los organismos provinciales competentes, pero los vecinos reclaman que el municipio gestione respuestas ante la Dirección Provincial de Vialidad.
Las promesas, las fotografías y las prioridades
El reclamo vecinal también cuestiona la distancia entre los anuncios de embellecimiento urbano y las condiciones que se observan en determinados sectores de la ciudad.
Una de las críticas más duras apunta a las prioridades: mientras se realizan pintadas y trabajos de campaña política, según el planteo publicado, cuestiones básicas de mantenimiento urbano continúan pendientes.
El vecino también reclama mayor transparencia en los actos de administración municipal y respuestas sobre los compromisos asumidos durante estos tres años.
No se trata solamente de una discusión estética. El estado de las calles, la señalización, la seguridad de los cables y el mantenimiento de los espacios públicos forman parte de la calidad de vida de cualquier comunidad.

La propia intendenta reconoció que quedan obras pendientes
En declaraciones recientes a LV12, Marta Albarracín realizó un balance de su administración y destacó obras como el nuevo pozo de agua en un barrio.
Sin embargo, también reconoció que todavía quedan cuestiones importantes por resolver, especialmente en pavimentación, cloacas, desagües y mantenimiento de caminos.
La intendenta sostuvo que buscará la reelección para poder completar las obras pendientes.
El reconocimiento de esas necesidades vuelve a poner sobre la mesa una discusión que los vecinos vienen planteando: cuánto se avanzó, qué falta hacer y cuáles son las prioridades para el último tramo del mandato.

Lules necesita respuestas, no solamente balances
La crítica publicada por el vecino concluye con un pedido que merece ser escuchado: que el planteo sea tomado como una crítica constructiva y que sirva para revertir las situaciones denunciadas en beneficio de toda la comunidad.
Tres años de administración representan un período suficiente para que los ciudadanos puedan evaluar resultados, exigir explicaciones y reclamar que las necesidades cotidianas ocupen un lugar central en las decisiones públicas.
La gestión municipal no se mide solamente por los anuncios, las fotografías o los festejos. También se mide por el estado de cada barrio, por las obras terminadas y por la capacidad de responder a los problemas de los vecinos.





