El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a su nivel más bajo desde que existen registros de la serie estadística, iniciada en 2005. En agosto alcanzó los 46 kilos por habitante al año, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La caída está vinculada con la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores y el fuerte aumento de los precios en las carnicerías y supermercados.

La carne aumentó más que la inflación
Durante los últimos 12 meses, los cortes vacunos registraron un incremento promedio del 51,2%, muy por encima de la inflación general, que fue del 33,2%.
Entre los principales aumentos se encontraron:
Carne picada común: 52,7%
Asado: 52,1%
Cuadril: 51,9%
Nalga: 50%
Paleta: 49%
Hamburguesas congeladas: 56,6%
Además, la carne vacuna se encareció un 21,8% más que el pollo entero, lo que favoreció el reemplazo de la carne vacuna por otras fuentes de proteína.
También cayó la luz oferta de carne
La disponibilidad de carne vacuna para el mercado interno se redujo 11,3% entre enero y agosto, en línea con una menor faena de hacienda.
La producción acumulada durante los primeros ocho meses del año llegó a 1,944 millones de toneladas, un 6,8% menos que en el mismo período de 2025.
En ese período se procesaron 8,13 millones de cabezas, lo que representa una caída del 9,9% interanual.
Las exportaciones ganando terreno
Mientras el consumo interno continúa en retroceso, las exportaciones de carne vacuna muestran un comportamiento diferente.
Entre enero y agosto crecieron 6,5% interanual, hasta alcanzar las 567.400 toneladas. De esta manera, el mercado externo absorbió el 29,2% de la producción total.
La reapertura y ampliación de cuotas hacia Estados Unidos e Israel permitió compensar parcialmente la menor demanda proveniente de China.
En julio, las exportaciones generaron ingresos por USD 446,6 millones, según el informe de CICCRA.




