La Policía Federal Argentina (PFA) allanó la casa de un adolescente en Quilmes, que había expresado a través de ChatGPT su intención de cometer un atentado en su escuela y asesinar a sus compañeros. El caso fue descubierto después de que el FBI alertara a las autoridades argentinas acerca de la conversación que el chico había sostenido con la Inteligencia Artificial.
Alejandro de Mena, auxiliar letrado de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº1 de Quilmes, que tiene a su cargo el expediente en contra del menor, explicó cómo el organismo de investigaciones estadounidense descubrió el supuesto plan del adolescente en contra del resto de los alumnos de su colegio.
“ChatGPT es internacional, se genera a modo internacional, y al estar investigando ahí las alertas, dan intervención al país por el número IP (del dispositivo del chico). A raíz de eso se puede establecer de dónde vino y se llegó hasta la zona de Quilmes”, dijo el funcionario judicial en diálogo con radio Mitre.
En el reportaje, De Mena indicó que las alertas detectadas por el FBI fueron las palabras clave que el alumno le mencionó a la Inteligencia Artificial. “Es como cuando se pasan fotos de menores y se actúa de oficio y se da intervención directamente a la jurisdicción del país que sea”, graficó el auxiliar de la Fiscalía.
Durante el procedimiento, los agentes secuestraron teléfonos celulares, vestimenta y distintos elementos de características tácticas. Según indicaron fuentes policiales, la investigación se inició el 19 de agosto, a partir de una alerta remitida por el Agregado Jurídico del FBI en la Embajada de Estados Unidos en Argentina.
El reporte estaba relacionado con un usuario de correo electrónico que habría mantenido una conversación con ChatGPT en la que expresó su intención de realizar un tiroteo en un colegio y asesinar a sus compañeros.
Según la información incorporada a la causa, el ataque habría sido inicialmente planeado para 2027, aunque el adolescente también habría planteado la posibilidad de adelantarlo. Además, manifestó interés en adquirir vestimenta y elementos de características tácticas.
Ante la gravedad de las expresiones, tomó intervención la Unidad de Investigación Antiterrorista, dependiente de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA. Los agentes desplegaron tareas digitales y de campo y utilizaron técnicas de inteligencia de fuentes abiertas, conocidas como OSINT, para intentar identificar al usuario detrás de los mensajes.
“Automáticamente, cuando se comunica el FBI con la sección del antiterrorismo de Policía Federal, al hacer eso se hace de oficio. Después, nos llaman por teléfono, nos cuentan el caso, se imparten las primeras directivas como para seguir adelante la investigación. Se logra identificar porque necesitamos tenerlo identificado al menor, dónde vive”, señaló De Mena.
Con los elementos reunidos durante la investigación, el Juzgado de Garantías del Joven N°1 del Departamento Judicial Quilmes, a cargo de la jueza Miriam Susana Alcolcel, y con la Secretaría Única a cargo de Mariana Digiani, ordenó allanar el domicilio.
“Se produjo de inmediato, a los pocos días, un allanamiento, logrando ser positivo porque estaba con máscaras. Se capturó una foto del menor, que estaba probándose máscaras también y se secuestraron dos dispositivos móviles, que era con los que operaba el menor, como para certificar que el hecho había ocurrido”, agregó.
Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron dos teléfonos celulares, dos pares de guantes tácticos, un gorro tipo piluso con camuflaje militar, un pasamontañas con diseño de calavera, otro camuflado y gafas de protección táctica negras.
De Mena confirmó que el delito que se le imputó al adolescente es “intimidación pública” y que este viernes se lo citó a la Fiscalía. Por lo pronto, ni el menor ni sus padres declararon respecto al episodio.
Los elementos incautados quedaron a disposición de la Justicia.




