La escena política volvió a exponer una imagen que alimenta el malestar de buena parte de la ciudadanía.
Mientras el legislador Mario Leito reaparece en actividades políticas en Tucumán y el ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur, intensifica su presencia pública con la mirada puesta en una eventual candidatura a la Honorable Legislatura, la respuesta social parece estar muy lejos de las expectativas de sus espacios.
La escasa concurrencia a los encuentros políticos volvió a ser motivo de comentarios. Para muchos asistentes, la postal resultó elocuente: había más camionetas 4×4 estacionadas que vecinos participando de la reunión. Una imagen que alimenta la percepción de un creciente distanciamiento entre la dirigencia y la sociedad.
En distintos sectores de la provincia se escucha un reclamo que se repite: la política parece concentrarse en la próxima elección mientras las preocupaciones cotidianas de los tucumanos siguen siendo la inflación, la falta de empleo privado, el deterioro de la infraestructura y la pérdida del poder adquisitivo.

Las reapariciones de Mario Leito y la creciente actividad política de Marcelo Nazur no parecen traducirse, por ahora, en una mayor capacidad de convocatoria. Por el contrario, reflejan el desafío que enfrenta una dirigencia cuestionada por una parte de la ciudadanía, que reclama respuestas concretas antes que actos y fotografías.
El mensaje de muchos vecinos es claro: existe un profundo cansancio frente a una clase política que, según sus críticas, prioriza la conservación de cargos y privilegios por encima de la resolución de los problemas que afectan a la provincia. En ese contexto, la baja participación en este tipo de encuentros aparece como una señal de descontento que la dirigencia difícilmente pueda ignorar.




