El fenómeno de «El Niño» pondrá a prueba al ministro Nazur.

Un adulto mayor saliendo caminando de las ultimas inundaciones en la localidad de Lamadrid.

La llegada del fenómeno climático de El Niño vuelve a encender las alarmas en gran parte del país y también en Tucumán. Los pronósticos internacionales anticipan un escenario con mayores riesgos de eventos climáticos extremos, por lo que la infraestructura pública quedará bajo un examen decisivo.

En ese contexto, todas las miradas estarán puestas sobre las obras ejecutadas por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos que conduce Marcelo Nazur.

Canales de desagüe, alcantarillas, defensas, puentes y trabajos de mitigación deberán demostrar si fueron planificados con criterios técnicos suficientes para soportar lluvias intensas o si las inversiones realizadas no alcanzan para proteger a las comunidades más vulnerables.

La experiencia dejó una enseñanza contundente: cuando las precipitaciones superan la capacidad de escurrimiento, los primeros perjudicados son los vecinos que pierden sus hogares, los productores que ven afectadas sus cosechas y las familias que quedan aisladas por caminos destruidos.

En ese escenario, las promesas políticas dejan de tener valor y solo cuentan los resultados.

El eventual avance de El Niño transformará a Tucumán en un verdadero banco de pruebas para la obra pública provincial.

Cada inundación evitada será un respaldo para la gestión; cada anegamiento, cada puente colapsado o cada barrio bajo el agua abrirá nuevos interrogantes sobre la planificación, la ejecución y el control de las obras realizadas.

La naturaleza no distingue colores políticos ni discursos.

Frente a un fenómeno climático de gran magnitud, serán las obras las que hablarán por sí solas. Y será la ciudadanía la que evaluará si la infraestructura construida estuvo realmente preparada para enfrentar uno de los mayores desafíos climáticos de los últimos años.