Alerta por crecidas: medidas en marcha para proteger ganado y hacienda.

Ante los pronósticos de un segundo semestre con lluvias intensas por El Niño, el organismo difundió un protocolo de prevención dirigido a productores de Corrientes y Misiones.

Frente a un escenario climático que podría complicar la actividad ganadera en el noreste argentino, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) instó a los productores de Corrientes y Misiones a comenzar desde ahora la planificación de medidas preventivas para minimizar el impacto de posibles inundaciones sobre los rodeos.

Los pronósticos vinculados al fenómeno de El Niño indican una alta probabilidad de precipitaciones intensas y crecidas durante el segundo semestre del año, por lo que el organismo recordó que una respuesta anticipada puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada y pérdidas importantes de animales.

Desde el Centro Regional Corrientes-Misiones señalaron que la preparación no solo implica organizar el traslado del rodeo, sino también mantener actualizada toda la documentación sanitaria y de movimientos, indispensable para agilizar la asistencia y las evacuaciones en caso de emergencia.

Registro y documentación: claves para una respuesta rápida

Uno de los principales puntos es actualizar el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) con el stock real de animales presentes en cada establecimiento. Esta información permite elaborar padrones de emergencia y coordinar con mayor rapidez las acciones sanitarias y logísticas. Además, el SENASA recomendó mantener vigente la documentación para el traslado de hacienda. En caso de evacuaciones, el organismo prevé habilitar puestos especiales de atención en rutas y sedes de sociedades rurales para facilitar la emisión del Documento de Tránsito Electrónico (DT-e) y agilizar el movimiento de los animales.

Evacuar antes de que llegue el agua

Entre las recomendaciones prácticas, el organismo aconseja identificar con anticipación potreros altos o zonas seguras dentro del establecimiento, asegurar reservas de alimento y agua potable, verificar la correcta identificación del rodeo y planificar la logística de traslado. Si fuera necesario evacuar la hacienda, el traslado debería iniciarse entre 24 y 48 horas antes del avance de las aguas, realizando arreos en grupos reducidos para disminuir el estrés de los animales y evitando el cruce de corrientes peligrosas.

Cuando la evacuación no sea posible, el SENASA recomienda abrir tranqueras y alambrados internos para que los animales puedan desplazarse por sus propios medios hacia los sectores más elevados del campo. También aconseja identificar previamente la hacienda con pintura en aerosol de uso veterinario aplicada sobre el lomo, una medida sencilla que facilita la localización y recuperación de los animales durante y después de la emergencia.

La seguridad y la sanidad, prioridades

El organismo recordó que la seguridad de las personas debe ser siempre la prioridad, por lo que desaconseja ingresar a zonas inundadas con corrientes fuertes y advierte que no deben dejarse animales atados o encerrados en corrales bajos, una de las principales causas de mortandad durante este tipo de eventos. Una vez que las aguas retrocedan, será fundamental suministrar agua segura para consumo animal, revisar el estado de las pezuñas y reforzar los controles sanitarios para prevenir enfermedades como leptospirosis, pietín, anaplasmosis y babesiosis.

Coordinación interinstitucional y memoria de trabajo

El SENASA informó que trabaja de manera coordinada con Defensa Civil, el Ejército Argentino, bomberos, municipios, Parques Nacionales, sociedades rurales y otros organismos para responder rápidamente ante situaciones de emergencia. Como antecedente, recordó las inundaciones que afectaron a Corrientes en 2017, cuando el trabajo conjunto permitió asistir a los productores y reducir el impacto sanitario y productivo sobre la ganadería.

Con este llamado preventivo, el organismo busca que los establecimientos ganaderos del NEA lleguen mejor preparados a una temporada que podría presentar uno de los mayores desafíos climáticos de los últimos años.