La reciente aparición pública del legislador provincial Freddy Toscano, tratando de explicar la millonaria deuda que involucra a su hijo dejó más dudas que certezas. En vez de aclarar el panorama, la entrevista terminó abriendo más preguntas y volvió a traer a la mesa una frase bastante conocida en política: «no aclares que oscureces».
El dirigente, que durante años estuvo ligado al alfarismo y que hoy es visto por distintos sectores como alguien que busca nuevo respaldo político, decidió dar su versión.
Pero en esa explicación dejó afuera otras denuncias y episodios que también forman parte del debate público y que, si corresponde, deberían ser investigados por la Justicia.

También llama la atención que la imagen de “hombre noble” que mostró en la entrevista no encaje del todo con relatos y versiones que hace tiempo circulan sobre distintos momentos de su vida personal. En una sociedad que le pide transparencia a sus representantes, la credibilidad no se gana solo con una nota periodística, sino con hechos y con la voluntad de responder todas las preguntas.

El legislador Toscano en ningún momento manifestó en la entrevista que su hijo amenazó con un arma de fuego de fuego a la denunciante, una deuda millonaria y posibles maniobras de presión para que no le cobrarán el dinero adeudado, estamos hablando de hechos graves que, tienen que ser investigados por los organismos que corresponden.

Quien ocupa una banca legislativa no solo tiene que dar explicaciones sobre su trabajo público, sino también entender que la confianza de la sociedad se sostiene con coherencia, transparencia y responsabilidad. Cuando una entrevista responde algunas cosas, pero deja otras igual de importantes sin contestar, el efecto suele ser el contrario al buscado: en vez de despejar dudas, las termina haciendo más grandes.




