
La formación de la Selección argentina prácticamente sale de memoria. El arquero es siempre el mismo aún con una lesión en la mano. En la defensa puede cambiar algún lateral según condición su física, pero habitualmente Cuti Romero y Lisandro Martínez lideran la zaga. El mediocampo con Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández es inamovible. Thiago Almada se ganó acompañar a Lionel Messi en la zona de gestación y el nueve… ¿Quién realmente es el delantero titular? Por ahora, Lautaro Martínez.
Tanto el “Toro” como Julián Álvarez han conseguido que su nombre de pila tenga peso propio: no hace falta mencionar su apellido para saber de quién estamos hablando. Se suele decir que, ante gran cantidad de variantes para un solo puesto, los entrenadores tienen “un lindo problema”, aunque a Scaloni esta frase no le hace nada de gracia.
Incluso, las reiteradas consultas periodísticas sobre quién ocupará el lugar en la previa de cada partido lo fastidian un poco: “Siempre la misma pregunta”, le respondió a un colega en rueda de prensa previa al primer partido en el Mundial.
Lo concreto es que el DT se inclinó por Lautaro, que viene de hacer temporada espectacular con el Inter: 22 goles en 41 partidos con el equipo italiano, sumados a los cinco tantos en siete encuentros disputados con la Selección en el último año.
La lesión en el final de la temporada de la “Araña” con el Atlético Madrid ayudó de alguna manera a Scaloni a tomar una decisión con la delantera albiceleste, contemplando la falta de actividad del ex-River en el último tiempo.
Qué vio Scaloni de los primeros dos partidos de Lautaro Martínez
El cuerpo técnico de la Selección está conforme con el desempeño de Lautaro Martínez pasadas las primeras dos jornadas de la Copa del Mundo. Consideran que “está haciendo el trabajo sucio” y que “es cuestión de que tenga una clara”, situación que hasta el momento parece habérsele dado ni más ni menos que a Messi (y qué buena noticia).
De partido irregular en el debut, contra Austria se lo vio al Toro presionando y comprometido con el juego, aunque por momentos un tanto impotente al no poder tener alguna jugada limpia para anotar, más allá de la acción en la que termina consiguiendo el penal que luego fallaría la Pulga.
¿Alcanza con el trabajo sucio, el pivoteo y la lucha constante con defensores rivales para mantenerse titular aun sin convertir? Por ahora, sí. Y son dos motivos que respaldan esta visión: el primero, ya mencionado, de la conformidad del cuerpo técnico. El segundo tiene que ver con que Julián tampoco pudo imponerse cuando le tocó reemplazarlo en los segundos tiempos de los partidos, algo que sí había pasado en Qatar, donde terminó arrebatándole el puesto.
¿Y jugar juntos? Solo parece un escenario viable ante una situación en la que no esté Messi en cancha o una eventual necesidad de ir a buscar un triunfo y que el DT se vea obligado a sumar nombres en ataque.
Si bien el partido contra Jordania carece de trascendencia desde el punto de vista de que Argentina ya está clasificado y no se define siquiera el lugar del grupo, será clave para lo que viene: ante niveles parejos, se impondrá el que más empatice con el juego y el ritmo del equipo o quien rompa la sequía primero. Lo cierto es que, quien salga a la cancha el 3 de julio en el partido de 16 avos de final, será quien más se destaque en el último encuentro de la fase de grupos. Para algunos intrascendente. Para otros, decisivo.



