¿Quién salvará a los tucumanos olvidados?

Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo expresa solidaridad y ofrece ayuda a ciudadanos venezolanos que atraviesan situaciones complejas, miles de tucumanos del interior continúan esperando respuestas a problemas que llevan años sin solución.

Las familias afectadas por las inundaciones siguen reclamando obras hídricas que nunca llegan. Productores rurales pierden sus cosechas y vecinos ven cómo el agua arrasa con el esfuerzo de toda una vida. Sin embargo, las soluciones se demoran mientras la preocupación crece en numerosas localidades del interior provincial.

La crisis económica también golpea con fuerza.

Pequeñas y medianas empresas bajan sus persianas, el empleo privado se reduce y muchos jóvenes se ven obligados a abandonar la provincia en busca de oportunidades. Tucumán continúa enfrentando dificultades para atraer inversiones privadas capaces de generar trabajo genuino y desarrollo sostenible.

A esto se suma el debate sobre la utilización de los recursos públicos.

Sectores de la oposición y distintos actores sociales cuestionan el financiamiento estatal de medios de comunicación vinculados a la difusión de la gestión gubernamental, en una provincia donde numerosos trabajadores y empleados de la televisora estatal denuncian dificultades económicas y pérdida del poder adquisitivo.

Las críticas apuntan a que, mientras muchas familias enfrentan problemas de empleo, bajos ingresos e incertidumbre económica, parte de la dirigencia política parece concentrada en la disputa electoral y en los posicionamientos de cara a 2027.

«Nadie se salva solo», repite el gobernador.

La frase deja una pregunta que resuena en gran parte del interior tucumano:

¿Quién salvará a los tucumanos que esperan empleo, caminos productivos, obras hídricas y oportunidades para progresar?

Los inundados siguen esperando respuestas. Las pymes necesitan políticas de recuperación. Los trabajadores reclaman oportunidades y mejores condiciones de vida. Y miles de familias tucumanas aguardan que la política vuelva a poner en primer lugar las necesidades reales de la provincia.