
Mientras el peronismo ha cerrado filas en una monumental y casi desafiante demostración de poder en El Cadillal —donde Osvaldo Jaldo reunió a toda la maquinaria justicialista para proclamar su hegemonía absoluta hasta 2027—, desde el sector libertario se intentaba montar una patética contraofensiva mediática.

(foto compartida en redes por otros medios de prensa locales) Falsas declaraciones del dirigente de LLA Lisandro catalan , sobre su estrategia en Tucumán: expertos señalan contradicciones con acciones previas de la misma facción políticaya que se mantiene en permanente litigio con sus propios dirigentes cuando no contradice en público y expulsa a sus dirigerntes en un claro mensaje de apoyo al peronismo oficialista de Osvaldo Jaldo.
El opaco presidente del partido libertario, Lisandro Catalán, salió a agitar los micrófonos con la promesa de una supuesta «reforma electoral». Pero el tiempo pasa y la realidad desmiente su relato: no ha movido un solo dedo, no ha presentado un solo proyecto, ni ha hecho el menor amago institucional para desmantelar el nefasto sistema de acoples o las estructuras que perpetúan el fraude moral de la política tucumana. Es pura pirotecnia, venta de humo.

Lisandro Catalan experto en desarmadero de cuadros políticos.
Un acuerdo explícito con Osvaldo Jaldo para simular un enfrentamiento irreconciliable ante las cámaras, mientras por lo bajo se estrechan las manos para garantizar su propia y única supervivencia, ya que ni siquiera se preocupa en demostrar que le importan los libertarios; siempre ha denostado cualquier intento de integración o diálogo entre sus propias tropas, en una muestra de ser un verdadero “desarmador” y proteccionista fanático de Osvaldo Jaldo.

Una Oposición de Juguete que ante este panorama desolador, las fuerzas llamadas a equilibrar el poder han decidido claudicar, desnudando una debilidad terminal que condena a la provincia: No habrá alternancia. La Libertad Avanza en Tucumán es el apoyo político clave para sostener el desquicio político imperante.
La Libertad Avanza, no avanza para nada, ya que el espacio que prometía venir a combatir a la casta terminó domesticado, mendigando migajas de poder.
Su audacia se redujo a negociar silenciosamente alguna intendencia menor; el peronismo, con la condescendencia del que se sabe dueño absoluto del territorio, les palmea la espalda y les dice que sí, entregándoles un juguete político como un chupete a un niño para que deje de llorar y no moleste.

Pro Tucuman, Beatriz Avila con Osvaldo jaldo, Juntos a la Par , podría llamarse el acople. Su marido German Alfaro podría ser legislador Nacional y tal vez uno de los miembros del matrimonio Alfaro sea candidato a Intendente. Y la rueda sigue girando. El peronismo gana en cualquier angulo desde donde se mire.
A su tiempo, el PRO —o lo poco que queda del macrismo en Tucumán— ensaya desesperados movimientos telúricos para reaparecer en el mapa con la mira en 2027, pero sus intentos son espasmos sin vida. Es una estructura vacía, carente de arraigo territorial y de la densidad política necesaria para hacer frente a un aparato estatal unificado. No están, ni estarán, a la altura de las circunstancias.
La Muerte del Liderazgo:
El desierto es total. No existen hoy en Tucumán líderes, figuras o referentes con el coraje y el peso específico para aglutinar la indignación popular y plantarse con posibilidades reales ante la Casa de Gobierno. La oposición, simplemente, ha dejado de existir.

El Cadillal: La cumbre del peronismo unido. Esta es la foto familiar de los eternos lideres. Los que dilapidan el dinero de todos los tucumanos y tucumanas. Sin una oposición al frente, esta es la cruda radiografía de la autopsia del cuerpo de quienes gobernarán el feudo de Tucumán por los próximos 5 años. Un destino trágico para una provincia con el futuro cancelado por el eterno peronismo.
La conclusión es tan matemática como aterradora. En este Tucumán entregado, donde la sumisión se disfraza de institucionalidad, el destino está sellado de antemano. Osvaldo Jaldo, o el heredero que el dedo peronista designe, ya se sabe ganador. No tiene rivales; solo tiene decorados que compiten para simular una democracia que en el fondo está muerta.

Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
Lo trágico no es solo que nada va a cambiar; lo verdaderamente pavoroso es que todo va a empeorar. La concentración absoluta del poder sin contrapesos es la antesala de una decadencia aún más profunda.
Tucumán se encamina con los ojos abiertos hacia un abismo de estancamiento, donde la alternancia política ha sido sepultada y la esperanza de un futuro distinto no es más que una utopía inalcanzable.



