Echaron a Sangenis luego de que Aydar lo cruzó con dureza en la pluma viral.

Luego del fuerte cruce mediático generado por las declaraciones de Alejandro Sangenis en el programa televisivo El Avispero, el abogado tucumano Alfredo Aydar salió a responder con firmeza en defensa de su amigo y cliente, el influencer Alan Paredes, a quien —según remarcó— se habría intentado atacar públicamente sin pruebas, sin fundamentos y con una liviandad institucional alarmante.

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A través del multimedio La Pluma Viral, Aydar fue categórico al cuestionar la actitud del ahora exfuncionario municipal, al señalar que Sangenis “debería preocuparse por su gestión y no andar desparramando mentiras por los medios de comunicación”.

Para el abogado, los dichos del exintegrante del municipio capitalino reflejan una conducta irresponsable, basada más en la descalificación personal que en la explicación seria de los problemas que atraviesa la ciudad.

El conflicto se originó luego de que Sangenis, en una entrevista televisiva, apuntara contra Alan Paredes, figura pública e influencer tucumano, a quien vinculó en términos que Aydar consideró injustificados y carentes de respaldo. La reacción del abogado no tardó en llegar: defendió públicamente a Paredes y advirtió sobre la gravedad de que un funcionario utilice espacios mediáticos para atacar a personas sin presentar ningún tipo de prueba.

Según trascendió en ámbitos municipales, minutos después de la fuerte respuesta de Aydar, Sangenis habría sido apartado del equipo capitalino.

Algunas versiones internas sostienen que la decisión habría buscado evitar una escalada judicial frente a posibles acciones legales del querellante tucumano contra el exfuncionario, especialmente por las expresiones vertidas en medios de comunicación.

En diálogo con este medio, Aydar fue aún más duro y calificó como “correcta” la salida de Sangenis del municipio. “Cuando un funcionario se dedica más a atacar personas inocentes que a gestionar soluciones para los vecinos, termina convirtiéndose en una carga política e institucional”, habría señalado el abogado, apuntando directamente contra lo que considera una forma decadente de ejercer la función pública.

Para Aydar, el caso Sangenis representa el deterioro de ciertos sectores municipales que, lejos de responder por los problemas concretos de la ciudad, buscarían desviar la atención mediante ataques personales.

En ese sentido, cuestionó que mientras la capital tucumana convive con basurales a cielo abierto, baches, cráteres, denuncias judiciales y una fuerte crítica social hacia la gestión municipal, algunos funcionarios prefieran “salir a ensuciar nombres ajenos” antes que rendir cuentas por su propio desempeño.

El abogado tucumano también remarcó que Alan Paredes no está solo frente a este tipo de embates.

Como amigo y representante legal, Aydar sostuvo que cualquier ataque público infundado tendrá una respuesta firme, tanto en el terreno mediático como, eventualmente, en el plano judicial.

“La política no puede convertirse en una máquina de difamar. Si alguien acusa, tiene que probar. Y si no prueba, debe hacerse cargo de las consecuencias”, es la postura que, según el entorno del abogado, marcará el camino frente a futuras declaraciones públicas de exfuncionarios o dirigentes que intenten dañar la imagen de Paredes.

Finalmente, Aydar consideró que la salida de Sangenis podría ser apenas el comienzo de una depuración mayor dentro del municipio capitalino. Para el abogado, “otras manzanas podridas” también deberían ser apartadas si su aporte a la ciudad se limita a generar daño institucional, alimentar conflictos y profundizar la pérdida de confianza de los vecinos.

El episodio dejó expuesta una nueva tensión dentro del escenario político y mediático tucumano: de un lado, funcionarios cuestionados por su desempeño; del otro, un abogado que volvió a plantarse con dureza en defensa de su cliente y amigo, exigiendo responsabilidad, pruebas y límites frente a la difamación pública.