
Mientras Javier Noguera presume un premio por una Producción realizada en Tafí Viejo, crecen los cuestionamientos por la situación de más 500 trabajadores de los mal llamados «puntos Verdes» que cobrarían en negro y con parte del pago en “MONEDA FERRO”.
El premio Martín Fierro recibido por el cortometraje realizado en Tafí Viejo abrió una fuerte polémica política, social y judicial. El exintendente y actual diputado nacional Javier Noguera celebró públicamente el reconocimiento y lo exhibió en sus redes sociales como un logro cultural de su gestión y de la ciudad.

Sin embargo, detrás de la foto, los aplausos y la exposición mediática, surge una pregunta incómoda que comienza a circular con fuerza en Tafí Viejo: ¿QUÉ HAY DETRÁS DEL PREMIO Y QUÉ SE PRETENDE TAPAR CON TANTO MARKETING POLÍTICO?
La controversia aparece en un contexto delicado. Según denuncias públicas, más de 500 trabajadores de los denominados puntos verdes, vinculados al reciclado y tratamiento de residuos, cobrarían alrededor de 350.000 pesos mensuales en negro. De ese monto, aproximadamente 100.000 pesos serían entregados en la llamada “Moneda Ferro”, un sistema que ya había sido denunciado hace casi un año por el abogado Dr. Alfredo Aydar.
Aydar viene cuestionando duramente la falta de investigación federal sobre este mecanismo. En particular, apuntó contra el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz, a quien acusa de no haber avanzado seriamente en una denuncia que, por sus características, podría tener implicancias laborales, económicas, políticas y eventualmente penales.
LA MONEDA FERRO: UNA DENUNCIA QUE SIGUE SIN RESPUESTAS

La llamada “Moneda Ferro” fue presentada en su momento como una herramienta de circulación local. Pero para los denunciantes, el sistema habría terminado funcionando como un mecanismo irregular de pago a trabajadores precarizados.
El punto más grave es que, según las acusaciones, parte del salario de los empleados sería reemplazado por esa moneda paralela, sin registración formal, sin aportes, sin garantías laborales y sin la protección mínima que exige la ley.
Para Aydar, la falta de investigación no es un dato menor.
El abogado sostiene que la Justicia Federal debería haber analizado si detrás de ese sistema existe una estructura económica irregular, una posible evasión laboral, un circuito financiero paralelo o un mecanismo de subordinación social sobre trabajadores en situación de vulnerabilidad.
EL CONTRASTE: PREMIO, REDES SOCIALES Y EMPLEADOS EN NEGRO
La imagen de Noguera recibiendo y exhibiendo el Martín Fierro contrasta con la situación de cientos de trabajadores que, según las denuncias públicas, continuarían cobrando en condiciones informales.
Mientras el exintendente celebra el reconocimiento de una producción audiovisual, en Tafí Viejo se multiplican las voces que reclaman explicaciones sobre el manejo de los recursos públicos, la situación laboral de los empleados de espacios verdes y el uso de la Moneda Ferro.
La pregunta que atraviesa la discusión es directa:
¿Puede un dirigente presumir un supuesto premio cultural mientras cientos de trabajadores cobrarían en negro y con una moneda paralela?
DE LA MILITANCIA POLÍTICA AL EMPRESARIADO CAFETERO
Otro eje de cuestionamiento apunta al crecimiento patrimonial y empresarial de Javier Noguera. Sus críticos recuerdan que, hace dos décadas, el actual diputado nacional era presentado como un dirigente de origen militante, vinculado al espacio manzurista, kirchnerista y a sectores cercanos a La Cámpora.

Hoy, sin embargo, Noguera aparece también señalado como empresario cafetero, situación que genera comentarios irónicos y suspicacias en Tafí Viejo. En la ciudad se repite una frase que sintetiza el malestar: “HACE 20 AÑOS NO TENÍA PARA PAGAR UN CAFÉ EN LA FACULTAD Y HOY ES EMPRESARIO CAFETERO”.
Para sus críticos, no se trata de cuestionar el progreso económico de una persona, sino de exigir transparencia cuando ese crecimiento se produce en paralelo a años de ejercicio del poder político, manejo de fondos públicos y estructuras municipales.
¿PREMIO GANADO, COMPRADO O PAGADO?
La polémica también llegó al propio Martín Fierro. En bares, cafés y conversaciones políticas de Tafí Viejo comenzó a circular una versión que habla de una supuesta suma cercana a los 400.000 dólares, sin que exista hasta ahora una explicación clara sobre el origen, destino o concepto de ese dinero.
Por el momento, se trata de comentarios y versiones que deberían ser investigadas con seriedad antes de ser afirmadas como hechos. Pero la pregunta ya quedó instalada en la opinión pública local:
¿El premio fue ganado por mérito artístico o existieron maniobras económicas y políticas detrás del reconocimiento?
La respuesta, si existe voluntad institucional, debería surgir de documentación, contratos, rendiciones, movimientos financieros y explicaciones públicas de quienes intervinieron en la producción, promoción y premiación del cortometraje.
AYDAR Y EL RECLAMO DE INVESTIGACIÓN
El abogado Alfredo Aydar viene insistiendo en que la Moneda Ferro no puede quedar como una anécdota municipal ni como una curiosidad política. Para el letrado, se trata de un posible sistema de precarización y circulación económica irregular que merece una investigación profunda.
Aydar también cuestiona el silencio del fiscal federal Rafael Vehils Ruiz, a quien acusa de no haber investigado absolutamente nada relevante hasta la fecha, pese a la gravedad institucional de los hechos denunciados.
En esa línea, el planteo central es claro: si hay más de 500 trabajadores cobrando en negro, si una parte del pago se realiza mediante una moneda paralela y si existen fondos públicos o estructuras municipales involucradas, la Justicia Federal no puede mirar para otro lado.
LA OTRA CARA DEL MARKETING POLÍTICO
El caso expone una postal de fuerte contraste: por un lado, el relato del éxito cultural, el premio, la alfombra mediática y las publicaciones en redes sociales. Por otro, trabajadores precarizados, denuncias sin investigar, sospechas de manejo irregular de recursos y una moneda paralela que sigue generando interrogantes.
Tafí Viejo parece dividida entre la propaganda oficial y las preguntas que nadie responde.
El Martín Fierro puede ser una distinción artística. Pero también puede convertirse en el símbolo de una contradicción mayor: UN PODER POLÍTICO QUE CELEBRA PREMIOS MIENTRAS DEJA SIN RESPUESTAS A LOS TRABAJADORES QUE SOSTIENEN, EN SILENCIO, LA OTRA CARA DE LA CIUDAD.
La discusión ya no pasa solamente por una película ni por una estatuilla. El verdadero debate es otro: transparencia, trabajo registrado, control judicial, uso de fondos, crecimiento patrimonial de dirigentes políticos y la obligación de investigar aquello que el poder pretende convertir en silencio.
Porque en Tafí Viejo muchos ya se preguntan si detrás del brillo del premio no se esconde una realidad mucho más oscura:
LA MONEDA FERRO, LOS EMPLEADOS EN NEGRO Y UNA JUSTICIA FEDERAL QUE, HASTA AHORA, NO HABRÍA DADO LAS RESPUESTAS QUE LA SOCIEDAD MERECE.



