El Flautista de Tucumán.

En Tucumán, la aritmética del poder no cierra con la de la gente. Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo repite como un mantra la necesidad de austeridad, los números del Boletín Oficial cuentan una historia distinta. No es que falten recursos; el problema es hacia dónde fluyen.

Hoy, el financiamiento del portal “eltucumano” se ha convertido en el símbolo más obsceno de una gestión que prefiere blindar su imagen antes que asegurar el techo de sus estudiantes.

Como el flautista de Hamelin, en Tucuman mientras el discurso oficial de «no hay plata» congela salarios y posterga obras, un solo medio digital percibe mensualmente el equivalente a tres aulas nuevas. El contraste entre la opulencia de la pauta y las escuelas que se caen a pedazos y están asechadas por roedores.

La danza de los millones: Radiografía de un privilegio

La cifra marea, pero es necesario desmenuzarla para entender la magnitud del desvío de prioridades. Según los registros analizados, la partida de «Publicidad y Propaganda» recibió una ampliación de $2.700 millones de pesos. De ese gran pozo, el grupo beneficiario (vinculado a la firma Box Group S.A.) extrae una tajada mensual estimada en $150 millones.

¿Qué significa esa cifra en la vida real de un tucumano?

Significa que, mientras un docente lucha por no caer bajo la línea de pobreza, el Estado provincial transfiere a un solo medio el equivalente al salario de 250 maestros.

Aulas de papel vs. Escuelas de ladrillo

Si tradujéramos el flujo de fondos que recibe “eltucumano” a infraestructura escolar —esa que hoy brilla por su ausencia en el interior de la provincia— el resultado es desolador:

Con los $150 millones que se van en pauta cada 30 días, se podrían construir “3 aulas completas”, equipadas y listas para recibir alumnos.

Los $2.700 millones de la ampliación presupuestaria alcanzarían para levantar “un edificio escolar de grandes dimensiones” desde sus cimientos o, en su defecto, realizar la “reparación integral de 15 escuelas” que hoy sufren peligro de derrumbe, techos colapsados o sistemas sanitarios inexistentes.

El blindaje más caro de la historia

La pregunta que surge es inevitable:

¿Por qué un portal digital recibe el presupuesto que podría salvar el ciclo lectivo de miles de niños? La respuesta reside en el valor político de la propaganda.

Esos millones no compran solo noticias; compran un cerco mediático.

Financian la maquinaria que se encarga de atacar voces disidentes y de instalar un relato de eficiencia que se choca de frente con las paredes descascaradas de las escuelas públicas.

Mientras el gobierno provincial sostiene que «hay que cuidar cada peso», la realidad demuestra que hay una caja que nunca sufre el ajuste: la de la Secretaría de Comunicación Pública.

Al final del día, los banners de “eltucumano” parecen ser más importantes que los pizarrones.

En Tucumán, hay plata, pero el destino no es el futuro de nuestros hijos, sino el presente de un gobernador que prefiere verse bien a hacer las cosas bien.