Tucuman sumergida en la inoperancia.

Tucumán, un Siglo de Deuda Hídrica y el Fracaso de la Gestión de Vargas Aignasse en ENOHSA.

La gestión del agua en Tucumán no es solo un desafío técnico de cañerías y diques; es, fundamentalmente, un reflejo de las desigualdades territoriales y las idas y vueltas de la política.

El Agua como Reflejo de la Desigualdad

Mientras que Argentina presenta porcentajes de cobertura superiores a otros países de la región, la realidad interna es fragmentada. En Tucumán, el crecimiento urbano difuso ha generado periferias donde el acceso al servicio es deficiente o inexistente, especialmente en asentamientos informales.

Históricamente, la gestión ha priorizado el uso industrial y agrícola, invisibilizando las necesidades de consumo humano en los sectores más vulnerables.

La Máscara de oro de la Gestión de Gerónimo Vargas Aignasse (ENOHSA). Entre Promesas Millonarias y Obras Fantasmas.

En este escenario de carencias, la figura de Gerónimo Vargas Aignasse, como principal referente del ENOHSA en la región –disuelta por el actual gobierno nacional calificada como antro de corrupción-, queda señalada como el último responsable de la parálisis hídrica.

Bajo su gestión, se multiplicaron los anuncios de inversiones astronómicas que nunca se tradujeron en mejoras tangibles para la población.

Vargas Aignasse anunció con gran despliegue el financiamiento de obras por más de $6.000 millones para Tucumán, destinadas supuestamente a mejorar la red de agua y saneamiento en diversos municipios.

Gerónimo Vargas Aignasse junto a Sergio Massa

Al final de su siniestro paso por ENOHSA, el funcionario tuvo que salir a dar explicaciones públicas sobre el destino de otros $1.400 millones, ante la creciente presión por la consulta sobre la falta de avances en las obras de la Sociedad de Aguas del Tucumán (SAT) y por omision de las obras que no se realizaron cuando el presupuesto estaba disponible.

Fotografía de estación Vipos.

El Acueducto de Vipos: El Monumento a la Incertidumbre.

El caso del Acueducto de Vipos es el ejemplo más actual de esta inoperancia. Concebido para optimizar el servicio en San Miguel de Tucumán, Tapia y Villa Carmela, el proyecto implica una inversión superior a los $152.930 millones. A pesar de los procesos licitatorios iniciados en 2023 y 2025, la obra sigue sin adjudicarse formalmente, dejando a miles de tucumanos en vilo mientras la burocracia de Vargas Aignasse, se diluyo en trámites inconclusos.

Quien dijo que tiene doble moral Gerónimo Vargas Aignasse?, son alucinaciones de quien esta con mucha sed. Aquí bebiendo agua pura delante de los pobres.

¿Hacia dónde fluye el agua?

En Tucumán, el agua parece fluir «en la dirección del poder». Mientras la administración del recurso siga atrapada en lógicas de anuncios mediáticos, fragmentación política y políticos burócratas inoperantes, la deuda con los sectores excluidos seguirá creciendo.

La gestión del agua hoy requiere una voluntad política que entienda el acceso al servicio como una cuestión de justicia social, y no como una herramienta de propaganda para funcionarios que, como Vargas Aignasse, dejan un legado de promesas millonarias, grifos secos y números que escandalizan hasta a los niños.