

En este ajedrez de sombras, la visita del vocal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, a Tucumán no puede leerse como un acto republicano, sino como una inspección de tropas en un feudo que le es fiel.

La Justicia Invertida, en manos de Ricardo Lorenzetti fuertemente ligado a Tucumán. El silencio de las balas de ayer se ha transformado en el silencio de los despachos de hoy. La mafia no está pidiendo permiso para entrar; ya se quitó los zapatos, se puso la toga y hoy duerme en nuestras instituciones.
Sabido es que Lorenzetti busca en Tucumán el refugio y los abrazos de una Corte local que ha hecho de la obediencia su mayor virtud. El mensaje es de una gravedad institucional incalculable; tan grave es el hecho de visitar a quienes debe juzgar, que pesa sobre él un pedido de juicio político.

Foto Encuentro de la casta bajo la lupa: se ve a los vocales Daniel Posse, Daniel Leiva, Daniel Estofán y Eleonora Rodríguez Campos —sobrina de Edmundo Jiménez y esposa del camarista federal Poviña— se muestran sonrientes y distendidos junto al ministro de la CSJN, Ricardo Lorenzetti. La imagen, captada en horario laboral, expone una cercanía polémica con quien debe ejercer el control jurisdiccional sobre ellos. Lorenzetti, tras años de una gestión opaca y con una veintena de pedidos de remoción en su haber, con este episodio reaviva las acusaciones de ‘pereza’ judicial y falta de transparencia en la Corte Suprema de Tucumán y la de la Nación.
Como sentencian los capos en sus códigos más oscuros: «A los amigos se los perdona, a los enemigos se los entierra y a los cómplices se los protege». La reciente decisión de la Corte Suprema Nacional de revisar el caso Agustín Aráoz —¡justo ahora! — huele a protección de casta.

Ex policía Alejandro Darío Pérez condenado a cadena perpetua acusado de cometer el crimen del Juez Araoz. Prófugo durante 10 años.
No buscan la verdadera causa detrás del crimen del juez Aráoz, acribillado por siete balazos que recorrieron su cuerpo desde las extremidades hasta la cabeza; buscan que el paso del tiempo y los tecnicismos legales terminen de sepultar los nombres de los verdaderos dueños del plomo.
Es un auténtico escándalo que el asesinato de un hombre, ejecutado mediante disparos de tortura mientras se arrastraba y desangraba, sea calificado como ‘homicidio simple’ por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Nadie puede dudar de que esta resolución ignora la saña y el sufrimiento infligido a la víctima.

En Tucumán, la mafia no necesita esconderse en los callejones; ha comenzado a sentarse en los estrados, algunas veces firma decretos y otras recibe con alfombra roja a quienes, desde la cúspide del poder central, validan este sistema de impunidad circular.
La lógica siciliana es el refugio de los cómplices: se dice que hablar de mafia requiere evidencias, pero dado que su naturaleza es no dejar rastro, se decreta su inexistencia. En esa trampa semántica es donde el poder tucumano se siente cómodo: si no hay pruebas, no hay crimen; y si no hay crimen, los verdugos pueden seguir usando la toga.

Inolvidable discurso del 1 de marzo de 2025, en el que Osvaldo Jaldo demostró que puede ser Gobernador, legislador y Juez al mismo tiempo. https://drive.google.com/file/d/1tR-V_UNj9zfbJutvxwDb0g4KehMGSqrJ/view?usp=drive_link
El gobernador Osvaldo Jaldo afirmó recientemente que «no hay que politizar ni sacar ventajas con el dolor de la gente». Concedamos ese punto: el dolor es sagrado. Pero peor que politizar el dolor es usar la Justicia como un comité partidario para blindar la impunidad.

Dueños de Tucumán, Dueños de la verdad, Dueños de… Triunvirato Leiva-Jaldo-Jiménez Tenemos que comprenderlo en su dimensión. No se trata de que hay un riesgo de que la mafia se instale en la Tucumán. ¡Ya están aquí!
Cuando la justicia se convierte en una moneda de cambio entre jueces nacionales y provinciales, la toga ya no simboliza la ley, sino la mortaja de la República.

En silencio de los vivos que pueden hablar y temen. El silencio de los que están torturados con mordazas como el Dr. Gustavo Morales y la Diputada Soledad Molinuevo. El silencio de los muertos que guardan la verdad para siempre: Agustín Araoz, Marquitos Rougés, Paola Tacacho, Paulina Lebbos, Erika Antonella Álvarez, “la mujer del carro” y tantas personas más… en silencio …
… así muere la esperanza de que, alguna vez, la justicia en Tucumán deje de ser una sucursal del crimen organizado



