Tesorera del PJ de Jaldo: Estafadora con pulsera electrónica.

Foto de los miembros de la Junta Departamental del PJ: Martin Álvarez, Ethel Weis (cuñada de Hugo Cabral), Pablo Cardoso, Adrián Humoller y la tesorera Alejandra Arrieta, todos celebrando en casa de gobierno junto a Osvaldo Jaldo.

Por Redacción Central La Pluma Viral

Mientras los señores feudales de la política local se llenan la boca hablando de «unidad», «calor de los compañeros» y «justicia social», la trastienda del Partido Justicialista deja al desnudo un prontuario que da vergüenza ajena, coronando a una loba como flamante custodia de las ovejas $$, María Alejandra Arrieta tesorera del PJ.

Hagamos un esfuerzo mental y miremos la foto. Sonrisas de ocasión, flashes en la sede del Partido Justicialista de Tucumán, la intendenta Rossana Chahla celebrando la asunción de las nuevas autoridades partidarias bajo el ala protectora del gobernador Osvaldo Jaldo.

Todo muy prolijo, muy emotivo, muy peronista. Pero al lado de las banderas y los dedos en «V» hay un pequeño detalle que los relatores del poder se olvidaron de contarle a la gilada: la tesorera del Partido Justicialista, el partido que lidera el propio Jaldo, usa pulsera electrónica. Sí, leyó bien, María Alejandra Arrieta, con tobillera penal para asegurar que no se fugue mientras la Justicia la investiga por vacunar a los incautos.

Arrieta, junto a Ethel Weis, familiar de Hugo Cabral. Poner a una estafadora serial a manejar la caja de los fondos partidarios es, en los hechos, poner al lobo a cuidar las ovejas.

La protagonista de este sainete berreta María Alejandra Arrieta, también es empleada de nuestra blindada e impune Legislatura provincial. Arrieta entendió a la perfección cómo se manejan los hilos en este sultanato: usar el peso de un cargo oficial, colgarse de contactos truchos y salir a cazar incautos que lo único que querían en este mundo era un techo digno para sus hijos. También uso su “amistad” con sus parientes políticos cercanos a Hugo Cabral, actual Director del Instituto Provincial de la vivienda, sumando así credibilidad a sus argumentos ante sus víctimas estafadas.

El fiscal López Ávila, intervine en la causa que tiene como imputada a Arrieta.

¿Cómo operaba esta fichita?

La investigación del fiscal Diego López Ávila destapó un modus operandi tan previsible como repugnante. Arrieta se paseaba vendiendo humo con sabor a chequera ajena. Arrancó a fines de 2022 en San Andrés cobrando más de 3 palitos verdes —perdón, pesos— prometiendo influencias en el IPV. En noviembre de 2023 mutó repentinamente a «abogada de UPCN», citando a sus víctimas en un bar de la avenida Sarmiento para sacarles casi 2 millones por un terreno fantasma en Manantial Sur.

Hugo Cabral Instituto Provincial de Vivienda. Inspeccionando la obra de uno de los Barrios que fueron objeto de estafa de Arrieta. Manantial Sur.

¿El broche de oro? En agosto de 2026, se subió a un Uber, le vendió el cuento del tío al tachero, armó cumbre en una YPF presentándose como abogada de la UPCN, exigió 15 millones por un terreno y hasta hizo transferir guita a la cuenta de su propia hija. Más de 14 millones estafados en total.

¿Y dónde terminó semejante prontuario? con pulsera electrónica porque los jueces temían que siguiera sumando víctimas a su currículum delictivo. Pero claro, en el Tucumán de Jaldo, una estafadora con tobillera no es un obstáculo ético ni penal: es la pieza perfecta para manejar la tesorería del movimiento bajo la bendición y el liderazgo político del gobernador.

Explosión en el Partido Justicialista, tras el escándalo de la Tesorera de Osvaldo Jaldo imputada por estafa y con tobillera electrónica. La secuencia es siempre idéntica: explota el escándalo en los medios, la política hace falsas gesticulaciones de indignación y, recién ahí, le sueltan la mano al cómplice.

Pero mientras tanto, bajo la conducción del Partido Justicialista en manos de Osvaldo Jaldo, una imputada por estafas seriales con pulsera electrónica a maneja la caja fuerte del PJ. El lobo adentro del gallinero, administrando los recursos de los «compañeros» con la complicidad del silencio oficial.

Arrieta usó el nombre del Estado porque sabía que acá la impunidad es regla. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aplaudiendo esta batuta a contramano?