
La derrota ante Boca profundizó el conflicto entre River y la conducción del fútbol argentino. El presidente millonario endureció sus críticas al arbitraje y avanza en la construcción de un frente opositor junto a Juan Sebastián Verón y otros clubes.
La derrota de River Plate frente a Boca Juniors en el superclásico no solo dejó consecuencias deportivas. También profundizó la disputa política entre la dirigencia del club de Núñez y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.

El presidente de River, Stéfano Di Carlo, expresó su fuerte malestar por el arbitraje del encuentro y volvió a cuestionar el funcionamiento del fútbol argentino. Sus declaraciones marcaron un nuevo capítulo en el enfrentamiento con las máximas autoridades de la AFA.
A través de su cuenta de X, Di Carlo publicó un mensaje contundente: “Cuando los errores favorecen siempre a los mismos dejan de ser errores. No tienen vergüenza ni límites. Están destruyendo al fútbol argentino a la vista de todos”.
Las polémicas arbitrales que encendieron el conflicto
Desde el entorno de River consideraron que el equipo fue perjudicado durante el superclásico. Entre los principales cuestionamientos aparecen las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel, además de supuestas infracciones que, según la postura millonaria, debieron haber derivado en sanciones disciplinarias para jugadores de Boca.
El malestar también fue expresado por el expresidente de River, Rodolfo D’Onofrio, quien durante el partido publicó en sus redes sociales: “Qué ladrones que son. Un día todos van a recibir la sanción que les corresponde. El fútbol argentino no se merece esto”.
Las críticas continuaron después del encuentro y volvieron a poner en discusión el desempeño arbitral y el uso del VAR.
Otamendi y Montiel también apuntaron contra la AFA
El reclamo no quedó limitado a la dirigencia. Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel, dos campeones del mundo con la Selección argentina, también manifestaron su disconformidad con el arbitraje y el funcionamiento de las instituciones del fútbol nacional.
Otamendi lanzó una de las declaraciones más fuertes al sostener que “no te dejan competir” y que no se utiliza la misma vara para todos los equipos.
Además, cuestionó el futuro de las competencias y afirmó: “El próximo torneo que nos digan quién será el próximo campeón así no competimos”.
Por su parte, Montiel también hizo referencia a la supuesta desigualdad de criterios arbitrales y consideró que lo ocurrido durante el clásico no fue normal.
Di Carlo busca aliados para enfrentar a Tapia y Toviggino
Detrás de las declaraciones públicas existe una estrategia política que River busca consolidar dentro de la AFA.
Di Carlo trabaja para sumar a otros clubes que comparten sus cuestionamientos a la actual conducción. Entre los posibles aliados aparece Estudiantes de La Plata, cuyo presidente, Juan Sebastián Verón, mantiene una postura crítica sobre distintos aspectos de la organización del fútbol argentino.
Según la información publicada por La Política Online, la estrategia de River ya contaría con el respaldo de alrededor de diez clubes, aunque ese apoyo todavía no se habría traducido en una mayoría dentro de las votaciones de la AFA.
Uno de los movimientos recientes fue el voto negativo de Di Carlo al nuevo torneo proyectado para 2027, una decisión que dejó en evidencia las diferencias con el esquema impulsado por la conducción de Tapia y Toviggino.
La pelea política que también tiene intereses deportivos
Desde la AFA respondieron a las críticas de River con cuestionamientos a la gestión deportiva y al mercado de pases del club. Según consignó La Política Online, un dirigente de la entidad atribuyó los problemas del equipo a decisiones económicas y deportivas de su propia dirigencia.
En ese escenario, la disputa parece ir más allá de un arbitraje polémico o de una derrota en un superclásico.
La intención de River, de acuerdo con fuentes citadas por el medio, sería construir un espacio de poder que le permita ganar influencia y generar mejores condiciones de negociación dentro de la estructura del fútbol argentino.
Por ahora, el bloque opositor todavía no consigue modificar el respaldo mayoritario que conserva la conducción de Tapia y Toviggino.
La tensión está lejos de terminar. River busca sumar fuerzas, Verón aparece como un aliado estratégico y la AFA enfrenta uno de sus cuestionamientos más fuertes desde el interior de los clubes.



