
De un día para el otro, Javier Milei decidió desplazar al personal civil que trabaja en la Quinta de Olivos, en medio de distintas versiones oficiales y extraoficiales que buscan explicar los motivos de la medida.
Según anunciaron desde Presidencia, “la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia”.
Al mismo tiempo, hay en curso investigaciones judiciales por licitaciones por cifras exorbitantes que se hicieron para áreas dentro de Olivos, como jardinería, y que llevan la firma de Karina Milei.
Luego de las modificaciones ordenadas por Milei, la Casa Militar no solo estará a cargo de la seguridad presidencial –como siempre lo estuvo–, sino que también deberá realizar las tareas que históricamente realizó el personal civil como, por ejemplo, cocinar u ocuparse de la jardinería de la Quinta, entre otras.
Desde Presidencia informaron que Casa Militar centralizará todas las tareas de la Residencia, incluido cocinar o cortar el pasto. Aseguraron que la decisión se deben a “la escalada de inseguridad a nivel global” y a la visita del papa León XIV.
Quienes conocen el funcionamiento de la Residencia Presidencial expresaron que desde la recuperación de la democracia “nunca pasó que todo el personal sea militar”.
El recuerdo más cercano de algo similar, dicen, fue durante la dictadura de 1976, que priorizaba el personal militar por sobre el civil.
La seguridad del Presidente
La “explicación” formal que dieron desde el Gobierno fue la siguiente: dijeron que todas las tareas en la Quinta de Olivos ahora las centralizará la Casa Militar debido “a la escalada de la inseguridad a nivel global”, y a la visita del Papa León XIV que ocurrirá por tres días en noviembre y que, según ellos, “demandará un gran movimiento de personal ajeno para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial.



