Quema de caña: el aval del gobierno para contaminar.

La Pluma Viral ya había advertido sobre el impacto ambiental y sanitario de esta práctica.

Mientras Tucumán enfrenta una alerta por niveles de contaminación que durante la zafra pueden multiplicar por siete los valores recomendados por la OMS, vuelve a quedar en discusión la decisión provincial de habilitar protocolos para la quema de caña. La Pluma Viral ya había advertido sobre el impacto ambiental y sanitario de esta práctica.

La contaminación del aire vuelve a encender las alarmas en Tucumán y pone nuevamente en el centro de la discusión una práctica que durante años generó reclamos: la quema de caña.

Francisco de Rosa, presidente de Meta Tucumán, señaló que durante la época de zafra los niveles de contaminación del aire llegan a ser siete veces superiores a los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El dirigente ambientalista remarcó que la situación tiene consecuencias sobre la salud y el ambiente.
El dato adquiere especial relevancia cuando se lo contrasta con lo ocurrido meses atrás.

La Pluma Viral ya había advertido

En mayo, este medio publicó el rechazo del abogado Alfredo Aydar al pedido realizado por sectores cañeros para poder quemar caña sin afrontar sanciones. Aydar calificó esa posibilidad como un grave perjuicio ambiental y reclamó controles estatales efectivos.
La discusión no quedó allí.

En julio, La Pluma Viral volvió a poner el tema sobre la mesa al informar que el Gobierno de Tucumán había aprobado un protocolo para implementar la quema de caña. La publicación advertía sobre los posibles efectos del humo, la contaminación del aire, la reducción de visibilidad, los problemas respiratorios, los incendios y el impacto sobre flora y fauna. También cuestionaba la información disponible sobre los estudios técnicos y los controles previstos.

El propio secretario de Producción, Eduardo Castro, había confirmado entonces que el protocolo había sido aprobado por la Subsecretaría de Medio Ambiente.

De la prohibición al protocolo

En mayo, el Gobierno provincial había reiterado oficialmente que la quema de caña estaba prohibida y que constituía un delito. El gobernador Osvaldo Jaldo había señalado que la práctica debía ser superada y eliminada, aunque reconocía las dificultades de los pequeños y medianos productores.
Dos meses después, la Provincia comunicaba que avanzaba en acciones de prevención y asistencia a pequeños productores, mientras se conocía la aprobación del protocolo mencionado por La Pluma Viral.

Ahora, en plena zafra, la discusión vuelve con un dato ambiental que difícilmente pueda ser ignorado: niveles de contaminación que, según la advertencia difundida, alcanzan hasta siete veces los valores recomendados por la OMS.

¿Producción a cualquier costo?

La actividad azucarera es fundamental para la economía tucumana y la situación de los pequeños productores requiere respuestas. Pero el debate no puede reducirse únicamente a producción, costos y competitividad. También está en juego el aire que respiran los tucumanos.

La quema puede generar humo, partículas contaminantes, pérdida de visibilidad y riesgos de incendios. A esto se suma la preocupación por sus efectos sobre la salud y los ecosistemas. Especialistas y organizaciones ambientales vienen reclamando políticas que combinen producción con controles y protección ambiental.

Si hoy se advierte que durante la zafra Tucumán respira niveles de contaminación muy superiores a los recomendados, ¿qué controles está aplicando el Estado sobre las quemas y qué resultados están dando?
La Pluma Viral ya había puesto el tema en discusión. Hoy, los datos sobre la calidad del aire vuelve a estar en el centro del debate.