

Lo que estamos viendo en Tucumán no es periodismo; es la puesta en escena de un pozo negro ideológico. Cuando un medio decide que la Casa Histórica es el escenario para proferir antisemitismo y señalar a funcionarios por su afinidad con Israel, ha cruzado todas las líneas rojas de la decencia democrática. ¿A quién se debe esta gravísima situación? A eltucumano.com.
El origen de la vergüenza, surge a raíz de una nota publicada en eltucumano.com titulada «De Manzur a Milei: a diez años del Bicentenario, la Casa Histórica recibe al presidente «más sionista del mundo’. Con ese título, el medio no solo intenta hacer un análisis político, sino que busca instalar una estigmatización sistemática. Utilizan la técnica de intolerancia ideológica de siempre: exponer nombres y apellidos para equiparar, de manera maliciosa, a funcionarios con criminales solo porque son judíos, o sionistas o tienen vínculos con Israel. Es una cacería de brujas en pleno siglo XXI: ¿qué pretende eltucumano.com?, ¿que se les abra un juicio paralelo en la plaza pública por tener afinidades que al editor de turno no le gustan?

Uno de los títulos del artículo del portal antisemita eltucumano.com
Eltucumano.com despliega constantemente la misma narrativa que usaron los totalitarismos del siglo pasado para perseguir comunidades: la deshumanización del «diferente» y la construcción de un enemigo interno al hablar de judaísmo. El objetivo es claro: intentan instalar, a toda costa, que el sionismo es intrínsecamente algo malo o perverso, equiparándolo con posturas criminales para justificar su hostilidad. Mezclan peras con manzanas —expedientes, visitas protocolares y fantasmas diplomáticos— con un único objetivo: deslegitimar.

Estas son las expresiones peyorativas de eltucumano.com, al referirse al Embajador de Israel, como si hubiera invadido Tucumán.
El medio no informa; milita una agenda antisionista que busca justificar la hostilidad hacia el Estado de Israel como si fuera una política de Estado provincial, vulnerando cualquier principio básico de respeto a la libertad.
Es indignante ver cómo se intenta instalar una agenda distractiva. Cuestionan las convicciones del actual presidente como si sus sentimientos personales fueran el problema. Lo que ocurre es que, mientras eltucumano.com pierde el tiempo etiquetando al jefe de Estado, estamos a días de un nuevo aniversario del atentado a la AMIA, que sigue llorando a sus muertos, huérfano de justicia tras décadas de impunidad.

Eltucumano.com hasta se atreve a cuestionar la «Torá Federal» de 2016. ¿Qué pretenden ignorar? Fue un acto federal, con presencia de autoridades legítimas y de una autenticidad innegable, un gesto institucional que honró a la comunidad. Pero claro, para el estándar editorial de estos medios, si no encaja en su relato ideológico, hay que ensuciarlo.
Y hablando de suciedad, aquí es donde la trama se pone interesante.
¿Quién financia a El Tucumano para que publiquen este tipo de notas justo en la semana donde el país debería estar unido pidiendo por AMIA?
¿Quién induce de contenido la línea editorial antisemita de eltucumano.com y quién pone el dinero para sostenerla?

¿Aprendimos algo? Parece que eltucumano.com no lo logró. En mayo pasado, Tucumán fue sede de un evento de una trascendencia jurídica y moral que nos debería haber llenado de orgullo: el Simposio Internacional por el 80° aniversario de los Juicios de Núremberg. Sin embargo, a la luz de este tipo de publicaciones, queda claro que eltucumano.com no aprendió nada de las lecciones fundamentales que dejaron aquellos juicios sobre la responsabilidad y la verdad.
El simposio fue un hito jurídico que reunió a figuras como Ricardo Gil Lavedra, Dieter Lamle (Embajador de Alemania) Mauro Bereistein (DAIA), Eyal Sela (Embajador de Israel) y especialistas internacionales para reflexionar sobre la dignidad humana, la justicia global y el legado de los juicios que cambiaron el Derecho Internacional.

¿Qué fue realmente Núremberg? Fue el primer ejercicio del Derecho Internacional destinado a establecer que los crímenes contra la humanidad no pueden quedar impunes, ni siquiera cuando son cometidos bajo la cobertura de una estructura estatal. Los Juicios de Núremberg (1945-1946) no fueron un espectáculo político; fueron el proceso judicial donde se demostró, mediante pruebas irrefutables y un rigor procesal inédito, que los responsables del Holocausto debían responder individualmente por el horror. Fue la transición del «poder del más fuerte» al «imperio de la ley».

En Tucumán, el medio eltucumano.com, tira por el piso el evento porque no le sirve para su relato antisemita, y de manera injustitificable y con una liviandad que asusta, utiliza conceptos, -ya superados-, como «sinarquía», un viejo código usado históricamente para agitar fantasmas de conspiraciones que, como bien advierten los especialistas, es un vehículo directo del antisemitismo.
¿Desde cuándo es noticia que alguien tenga sus creencias y las exprese?

El cinismo como método de comunicación de eltucumano.com, enviar mensajes antisemitas a poco del aniversario del atentado terrorista contra AMIA
¿Se entiende el nivel de cinismo de eltucumano.com? Causalidad o casualidad, pero estamos a días de conmemorar el atentado terrorista a la AMIA y las familias de las víctimas siguen esperando y el dolor está a flor de piel, eltucumano.com prefiere jugar al «periodismo de investigación» con el discurso de intolerancia más rancio del panorama mediático de todo el país, al extremo que debería llamar la atención de FOPEA.

El periodismo en Tucumán se encuentra atravesando una grave crisis. Hay que dejar de lucrar con el odio. Quienes escriben en eltucumano.com saben perfectamente lo que están haciendo: le están tirando nafta a una sociedad que ya tiene demasiadas heridas abiertas, con la única intención de alimentar la grieta y el odio antisemita.
…Yo, la verdad, no me lo banco más. No me banco la mentira y, sobre todo, no me banco que se pretenda disfrazar el antisemitismo de periodismo…



