
La exgobernadora María Eugenia Vidal sale a dar cátedra de ética entre los funcionarios del PRO diciendo que «no nos hubiese pasado lo de Adorni», pero durante los cuatro años de Cambiemos/Juntos por el Cambio, Mauricio Macri recibió como mínimo 148 denuncias en Comodoro Py y se convirtió en el primer presidente procesado de la historia argentina al asumir.
Sus ministros de confianza sumaron decenas más: Marcos Peña, el ex Jefe de Gabinete que Vidal tanto defiende, tuvo 84 denuncias y el ex Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tuvo 35. La propia Vidal acumuló más de 200 denuncias.
¿Alguna vez el Presidente Macri les pidió la renuncia? NO, porque los hubiera PREJUZGADO INJUSTAMENTE.
Lo más grave de su supuesto modelo de transparencia fue la causa de los aportantes truchos de la campaña 2017. Vidal fue imputada por irregularidades en el financiamiento: se utilizaron nombres de beneficiarios de planes sociales sin su consentimiento para simular aportes privados.
La Corte Suprema dejó firmes las multas al PRO en 2025 y sepultó cualquier relato de limpieza. Fueron CULPABLES.
En otro caso, Vidal fue denunciada por malversación de caudales públicos por los gastos en refaccionar un chalet en la base aérea de Morón con fondos de la Provincia. En 2019 compró un departamento en «La Isla», Recoleta, por 340 mil dólares mediante un préstamo de una amiga y efectivo, cuando su declaración jurada mostraba un patrimonio de apenas 95 mil dólares; fue denunciada por enriquecimiento ilícito.
Su exmarido, Ramiro Tagliaferro, enfrentó denuncias por malversación en la intendencia de Morón, y su Ministro de Infraestructura, Roberto Gigante, fue denunciado directamente por la Suprema Corte bonaerense por pagar certificados de obras que nunca se realizaron.
El historial de causas judiciales del PRO se completa con denuncias por escuchas ilegales, peajes, Correo Argentino, Panama Papers, Vicentín, espionaje ilegal y un largo etcétera.
María Eugenia Vidal se pone del lado del kirchnerismo para atacar a un gobierno por supuesta corrupción cuando ella tiene 200 veces más denuncias en su contra.
Que alguien le avise a «Heidi» que no se puede ser ladrón y policía al mismo tiempo. El dato mata el relato: el que tiene el archivo más cargado no viene a dar lecciones de ética.



