Lules: con el barro al cuello, la intendenta solo fotos y fiestas.

Mientras la gestión de Marta Albarracín despilfarra millones en fiestas, los vecinos de La Reducción se hunden en el barro.

Mientras la gestión de Marta Albarracín despilfarra millones en fiestas, los vecinos de La Reducción se hunden en el barro, ignorados y cansados de promesas vacías. La paciencia tiene un límite, y en Lules parece haberse agotado hace rato. La gestión de la intendenta Marta Albarracín enfrenta una ola de críticas. ¿No hay presupuesto para darle solución a los vecinos? ¿Las prioridades de la intendenta son otras? ¿Puede la intendenta Albarracín vivir con la calle del frente de su casa así?

Mientras el municipio brilla por sus festivales multitudinarios y costosos, la realidad en los barrios es una bofetada de barro y abandono. Las imágenes que acompañan esta nota no mienten y hablan de una desidia que ya es insoportable.

 

Los vecinos de Lules cansados de pedir soluciones.

El caso del Pasaje 2 de Abril, en el Barrio Estudiante de La Reducción, es el ejemplo perfecto de cómo se «gestiona» en Lules: ignorando a la gente.

Cansados de vivir entre pozos y zanjas de agua podrida, los vecinos ya presentaron dos notas formales pidiendo algo tan básico como asfalto, adoquinado o simple hormigón. ¿La respuesta? Cri, cri.

Absoluto silencio desde la intendencia. La última nota se entregó el 7 de agosto, firmada por todo el barrio, y hasta el día de hoy, nadie se dignó a dar la cara ni a contestar.

Lo más irónico, y lo que más indigna, es que muchos de estos vecinos olvidados trabajan para la misma gestión municipal que los ignora. «Voy a presentar la tercera nota en unos días», advierte un vecino con impotencia. Exigen empatía y soluciones reales, no más vueltas. De la delegación de La Reducción mejor ni hablar: aseguran que no hay ni un rastro de iniciativa para gestionar una solución.

Es el sálvese quien pueda en una calle que, irónicamente, lleva una fecha de lucha y soberanía nacional, pero hoy es soberana del olvido.

Las calles del pasaje resultan intransitables para cualquier vecino.
Los vecino merecen vivir en condiciones mínimas de salubridad.

Prioridades al revés: Pan y Circo (más circo que pan)

Mientras los vecinos de La Reducción reclaman dignidad para salir de sus casas sin botas de goma, la billetera municipal se abre generosamente para otros fines. No es un secreto para nadie el dineral que esta gestión destina a festivales y eventos masivos. Plata hay, el problema es en qué se gasta. Al parecer, para la intendenta Albarracín, es más importante la foto en un escenario con luces que arreglar una calle. Las denuncias sobre el despilfarro en juergas, shows y «cartelería que empapela la cuidad» ya circularon fuerte por «La Pluma Viral», pero la gestión parece tener piel de amianto ante las críticas.

La falta de empatía de la intendenta Albarracín

Esta falta de sintonía con las necesidades reales es alarmante. ¿Qué prioridades tiene esta gestión? Evidentemente, las de la gente no están en los primeros puestos de la lista. Esta desconexión ya quedó en evidencia con el veto al asfalto en El Cevilar, una medida que dejó a todos boquiabiertos y que confirma un patrón: si no es para la tribuna o para beneficio propio, no se hace. Mientras tanto, el Pasaje 2 de Abril sigue esperando.

La intendenta veto la resolución del asfalto para los vecinos del Cevilar.

La situación es insostenible

Señora intendenta, es hora de bajarse del escenario, dejar de gastar la plata de todos en fiestas y empezar a resolver los problemas de fondo. La gente no come vidrio ni vive de festivales. Necesitan asfalto, seguridad, servicios. Si no puede o no quiere gestionar para todos, tenga la honestidad de dar un paso al costado.

Marta Albarracín Intendenta de San Isidro de Lules. (imagen ilustrativa con IA).

Lules se merece mucho más que una gestión de cotillón.