Lisandro “Chupete” Catalán en la «Ciudad del Espanto»

LISANDRO “Chupete” Catalán por dormir la siesta norteña. Comanda La Libertad Avanza tucumana con puño de hierro, pero factura en Puerto Madero. Expulsa a la oposición real, atiende los teléfonos de espaldas a la militancia y opera con los votos de sus diputados mientras recibe las dádivas del jaldismo, un mero “Chupete”. (imagenes ilustrativas con IA)

En el dantesco escenario de la política tucumana, rebautizada a la fuerza como la «Ciudad del Espanto», ha emergido un personaje de opereta que roza el ridículo absoluto. Se trata de Lisandro «Chupete» catalán, un espécimen que se auto promociona como el mesías enviado a demoler al peronismo local, pero cuyas verdaderas mañas delatan exactamente lo contrario. Lo único que tiene de tucumano es que, dicen le gusta dormir la “siesta”.

“Chichón” Pelli, Soledad Molinuevo silenciada con “chupete judicial”, Paula Omodeo usa “Chupete” para no contar su pasado de acrobacia política con origen en la juventud de la Campora, Huessen “Doble Chupete” Catalan-Jaldista y los demás patéticos y disciplinados “Chupetines “que acompañan disciplinadamente a “Súper Chupete” Lisandro Catalán.

«Chupete» catalán con un ímpetu de montonero de teclado. Sin embargo, presenta un detalle legal y ético que lo anula por completo: el pequeño dictador de “chupetines” ni siquiera tiene domicilio real en la provincia que pretende gobernar. Sus registros fiscales ante la ARCA revelan que factura en la opulencia de Puerto Madero y mantiene su domicilio radicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Mentirle a la ciudadanía sobre su radicación es el primer paso de un fraude político diseñado a la distancia.

El antihéroe Chupete Catalán, El desarmador inmobiliario de la oposición.

Lejos de encarnar los principios originales de La Libertad Avanza —aquel partido que prometía abrir las puertas a todos los ciudadanos hartos del latrocinio estatal—, «Chupete» Catalán ha convertido el espacio en una pyme de la exclusión. Actúa como un expulsador serial de propios y extraños. Bajo su conducción, el teléfono no se atiende, los debates se prohíben y cualquiera con pensamiento crítico es purgado sin anestesia. Echó a los equipos técnicos, desarticuló a la juventud partidaria y redujo la estructura a una mesa de obsecuentes.

«Su mesa chica no debate: reporta.

Cada uno de sus colaboradores opera con una obsecuencia que roza la humillación, rindiendo pleitesía a un líder ausente que apenas si manifiesta una tibia distancia discursiva con el gobierno provincial, mientras por lo bajo opera el desarme de toda alternativa real.»

¿Cuál es la verdadera función de este superhéroe del revés, este «Supe chupete» de la entrega?

La sospechosa cercanía y “amistad” del “opositor” Chupete Catalán a Jaldo.

El negocio es burdo pero millonario. Catalán funciona como un vulgar comerciante parlamentario: se encarga de comprar y vender las voluntades de sus dos diputados nacionales en el Congreso, Federico «Chichón» Pelli y Soledad Molinuevo, esta última no puede hacer nada, ya que pesa sobre una ella una mordaza legal, no puede hablar y hasta hay sospechas que el propio Chupete Catalán haya solicitado su silencio ya que nunca salió en su defensa. De esta manera demuestra sus sincronización con las operaciones del mismo Jaldo, paladín de la censura.
Los movimientos del bloque La Libertad Avanza de Tucumán, no responden a convicciones ideológicas ni al mandato popular de los tucumanos, sino a las transacciones de un operador corporativo que juega a las escondidas entre Buenos Aires y los cerros.
A pesar de sus teatrales puestas en escena en las redes sociales, donde simula ser un fiscalizador implacable, Catalán padece de una aguda e incurable «alergia a las mesas de entradas de los juzgados». Cuando explotan escándalos de proporciones bíblicas como el «Jaldo Gate» —el escandaloso y veloz crecimiento del patrimonio inmobiliario y agropecuario del gobernador Osvaldo Jaldo en Trancas—, Supe chupete enmudece. No hay denuncias formales, no hay firmas en los escritos, no hay presentaciones ante la justicia penal. Tampoco se ha referido enfáticamente al “Graneros Gate”, porque el mismo es un gran inmobiliario.

PRONTUARIO DE UNA UBICUIDAD MILLONARIA

Ese silencio no es gratis. Es el reflejo de un pacto implícito de no agresión entre caballeros que comparten el mismo gusto por los negocios inmobiliarios y los registros bajo llave. Al final del día, el jefe de LLA local recibe dócilmente el «chupete» que le tiende Jaldo: una jugosa dádiva en forma de carguitos, cuotas de poder menor o el resguardo de sus propios intereses comerciales.

Chupete Catalán ha quedado expuesto como lo que es: un dictador de cabotaje, un burócrata de la expulsión y el mejor aliado oculto del régimen provincial. La «Ciudad del Espanto» ha encontrado a su más perfecto impostor y Osvaldo Jaldo su “opositor” perfecto.

Los intercambios de favores consolida a Chupete Catalan como el antihéroe perfecto de la decadencia tucumana.

Cobrar un sueldo de 1.400 millones de pesos mensuales en el directorio de YPF mientras se simula combatir en el barro tucumano desde un departamento en Capital Federal es una pirueta que ya nadie se traga.
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